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La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 296

En ese momento, al ver aparecer a Adrián, el pequeño solo se preocupó de si estaba demasiado ocupado con el trabajo.

El corazón de Adrián sintió como si algo lo apretara, una sensación de angustia inexplicable.

—Sí, el trabajo ha estado un poco pesado. ¿Fer se ha portado bien? —preguntó Adrián con dulzura.

—¡Claro que sí! Esta es nuestra nueva casa. Papá, mira, ¡es muy alta! Se puede ver muy lejos —Fer lo tomó de la mano y lo llevó hacia el ventanal.

A Adrián le dolió de verdad el corazón. Si hubiera sabido que su hijo era tan comprensivo, no se habría divorciado tan a la ligera.

Ahora, para ver a su propio hijo, tenía que inventar todo tipo de excusas.

—Sí, es muy alta. ¿Te gusta vivir aquí? —respondió Adrián sin convicción.

—Sí, ¿a ti no te gusta, papá? —Fer levantó su cabecita y lo miró con sus ojos brillantes.

—A papá también le gusta —Adrián observó el pequeño hogar. Aunque no era muy espacioso, era acogedor. En el sofá estaban los juguetes favoritos de su hijo y a un lado su carrito, todo desprendía un aire de vida familiar.

Alrededor de las nueve y media, Selena regresó. Al abrir la puerta, vio al hombre en el sofá, abrazando a su hijo mientras veían dibujos animados.

Adrián, al verla regresar, pareció un poco incómodo y se levantó de inmediato.

—Vine a ver a Fer.

Selena asintió sin decir nada y se fue a su recámara.

Fer, al ver a su mamá, la siguió como una pequeña sombra a la habitación principal.

Poco después, desde la recámara se escucharon los llantos y protestas del niño.

—¡No quiero que papá se vaya! ¡Quiero que se quede a dormir conmigo!

—Mamá, ¿por qué dejas que papá se vaya a trabajar todo el tiempo? Se va a cansar mucho.

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