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La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 298

Pero eran precisamente esos detalles los que le daban un aire más humano. Al final, ella no era más que una mujercita que se tomaba en serio su trabajo y su vida.

Adrián abrió la ducha, tomó uno de sus geles de baño y, en efecto, olía a jazmín. Miró la marca y se dio cuenta de que no tenía ninguna; era simplemente un envase bonito. Seguramente, los ingredientes y la esencia eran una creación suya.

Adrián inhaló el aroma, pensando que tal vez debería robar un poco para usarlo él mismo.

Así, cada vez que oliera ese perfume, podría sentir un poco de su presencia.

El poderoso director del Grupo Rojas, en ese momento, se sentía como un ladrón.

Adrián vio unos frascos vacíos al lado, y aprovechó para verter un poco del producto en uno de ellos y guardárselo en el bolsillo del pantalón.

Después de ducharse, Adrián apenas se secó las gotas de agua y salió con una toalla atada a la cintura.

Tenía los hombros anchos y la espalda estrecha, con los músculos definidos. El pecho y el abdomen también estaban firmes y marcados. Adrián siempre había mantenido el hábito de hacer ejercicio para conservar su figura y su postura, algo que consideraba una parte importante de su vida.

En ese momento, había un poco de ostentación en su actitud, saliendo deliberadamente con la toalla apenas atada para que Selena lo viera.

Selena levantó la vista, lo miró sin inmutarse, le acomodó la cobija a su hijo y se levantó para salir de la habitación.

Adrián, al ver su falta de reacción, sintió un vuelco en el corazón.

Una sensación de fracaso lo invadió.

Antes, Selena le había dicho que tenía un buen cuerpo. Sus pequeñas manos recorrían su piel con avidez. Hubo un tiempo en que se metía sigilosamente en su cama como una gatita perezosa y jugaba con él hasta que él, molesto, le apartaba las manos.

En teoría, su cuerpo no había cambiado mucho desde entonces; de hecho, estaba más tonificado. Más de un año de abstinencia lo había llenado de una energía explosiva.

Dicen que para las mujeres, el sexo viene del amor. ¿Será que de verdad ya no lo amaba?

Adrián se sintió muy afectado. Se acostó suavemente al lado de su hijo, con las manos detrás de la cabeza.

La voz de Selena sonó firme:

—Sí, acepto.

Adrián sintió una opresión en el pecho. Se esforzó por ver quién era el hombre que le ponía el anillo a Selena.

—Papá… papá… despierta —una vocecita infantil lo sacó a la fuerza de su sueño.

Vio que su hijo, en algún momento, se había acurrucado en su pecho y le estaba tocando los ojos con sus manitas.

—Papá, vamos a llegar tarde a la escuela.

El sueño había sido demasiado real y, además, no había logrado ver la cara de ese desgraciado.

¿Con quién se había casado Selena en su sueño?

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