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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1190

Sabrina notó que Sebastián tenía una expresión extraña y, preocupada, preguntó:

—Hache, ¿te pasa algo?

Sebastián se frotó la sien, como si el dolor le punzara por dentro.

—…No es nada, solo me duele la cabeza.

Sabrina lo miró, con el ceño arrugado por la preocupación.

—¿De verdad no es grave?

Sebastián asintió despacio, pero su cara estaba tan pálida que parecía hecha de papel.

A Sabrina casi nunca le tocaba ver a Sebastián así. Ni siquiera después del accidente de carro lo vio tan vulnerable, tan al borde de romperse, como si cualquier cosa pudiera desmoronarlo.

Sebastián sostuvo su mirada.

—Todo lo que pasó hoy, fue culpa mía. Mucha gente me vio meterme en problemas. Si me entregas con Fontaine, él no será tan duro contigo.

Sabrina frunció el ceño, incómoda.

—Hache, ¿por qué dices eso…?

Sebastián la interrumpió, con voz firme.

—Sabrina, déjame terminar.

La miró de frente, sus ojos tranquilos pero llenos de peso.

—Tú eres la hija de la familia Ramos. No moviste un dedo en todo esto, así que Fontaine no se atreverá a hacerte nada. Pero si sigues conmigo, solo te meterás en problemas una y otra vez. Fontaine no va a dejarme en paz, va a perseguirme hasta donde pueda, y tú también vas a salir afectada. Yo sé cómo cuidarme. Cuando logres salir de Alemania, buscaré la manera de escapar.

Sabrina lo miró fijamente.

—¿Y si te entrego con Fontaine y, frente a mí, deciden matarte ahí mismo?

Sebastián negó con la cabeza.

—No lo harán. Maté a su hijo, no me va a dejar ir tan fácil. No me va a dar una muerte rápida, se va a querer desquitar.

Sabrina replicó, con voz tensa:

—No hay que confiarse. Puede que decidan matarte en ese mismo momento. No pienso arriesgar tu vida así.

Sebastián insistió:

Capítulo 1190 1

Capítulo 1190 2

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