Entrar Via

La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1191

Pero en ese momento, esa humedad pegajosa la tenía incómoda de verdad.

Después de un rato, la dueña del lugar, que no había dejado de gritar por teléfono, por fin colgó.

Con un palillo entre los dientes, los miró de arriba abajo a Sabrina y Sebastián.

—¿Van a quedarse?

Sabrina asintió.

—Queremos dos habitaciones, por favor.

La dueña respondió con un tono cortante:

—Dos habitaciones son doscientos pesos.

—Está bien —dijo Sabrina sin chistar.

—Déjenme sus identificaciones para registrarlos.

Sabrina bajó la voz, casi con pena:

—Es que... perdimos nuestras identificaciones. ¿Habrá manera de que nos dé chance?

La mujer levantó una ceja, los volvió a mirar con detenimiento y, no se sabe en qué pensó, pero soltó una risa burlona.

—Entonces son cuatrocientos por la habitación y cuatrocientos de depósito. Son ochocientos en total.

Sabrina no se puso a discutir por el cambio repentino de precio. Solo asintió.

—Está bien.

Una vez pagado, la señora tomó las llaves y los guió hacia las habitaciones.

Subieron los tres por las escaleras hasta el tercer piso.

La mujer abrió la puerta de una habitación y encendió la luz.

—Aquí está su cuarto.

Era una habitación pequeña, apenas de unos treinta metros, con una cama grande. Apretada, sí, pero al menos tenía todo lo necesario y se veía limpia.

Aun así, Sabrina frunció el ceño.

—Pedimos dos habitaciones.

Capítulo 1191 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada