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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1202

La dueña del local no paraba de hablar, dándole a Sebastián mil consejos sobre cómo debía valorar a una mujer que estuviera dispuesta a acompañarlo en las buenas y en las malas.

Si hubiese sido cualquier otro día, Sebastián habría sentido que esa mujer no dejaba de fastidiar.

Pero hoy, por alguna razón, le resultaba increíblemente reconfortante escucharla.

Sobre todo, cada vez que la dueña mencionaba a “tu novia”, Sebastián sentía que hasta las nubes que traía en la cabeza se disipaban, como si el viento se hubiera llevado todo lo que le pesaba.

...

Al poco rato, Sabrina regresó.

La dueña le sonrió de manera extraña y, tras acercarse, le dio unas palmadas en el hombro.

—Tu novio es un buen tipo, ¿eh?

La señora estaba convencida de que Sabrina y Sebastián eran pareja, pero Sabrina no se molestó en explicarle nada. Cuando uno anda lejos de casa, es mejor evitar llamar la atención.

Esa noche, como de costumbre, Sabrina le contó a Sebastián una historia para dormir, y él se fue quedando dormido mientras la escuchaba.

Los tres días pasaron volando.

Entonces, Sabrina recibió una llamada.

[Señorita Ibáñez, el helicóptero ya está listo.]

Sabrina miró el reloj.

Marcelo saldría en tres horas.

Para entonces, él se encargaría de atraer la atención de la familia Fontaine.

Eso le daría a ella la oportunidad perfecta para llevarse a Sebastián, abordar el helicóptero, salir de esa ciudad bloqueada y, después, tomar un vuelo privado en otra ciudad hacia Chile, haciendo escala en otro país para despistar.

La aparición inesperada de Marcelo en Alemania, sin duda, haría que los Fontaine le pusieran los ojos encima.

La relación entre Sabrina y Marcelo tampoco era un secreto.

Fontaine, seguro, sospecharía que Marcelo había llegado para ayudarla y no le quitaría la vista de encima.

Con la salida de Marcelo, los Fontaine intentarían interceptarlo, buscarían a Sabrina con él.

Marcelo era el heredero de la familia Blanco, así que los Fontaine no se atreverían a hacerle nada grave. A lo mucho, podrían exigirle que entregara a Sabrina si la encontraban con él.

Si no la encontraban, serían ellos los que quedarían en ridículo y, de paso, tendrían que disculparse con Marcelo.

Marcelo aprovecharía eso para ganarles tiempo.

Mientras tanto, Sabrina aprovecharía para escapar de Alemania.

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