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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1233

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A Sebastián siempre le había gustado tratar con gente lista. Con ellos, todo era más sencillo: bastaba con una mirada, unas palabras al aire, y lo demás quedaba entendido sin necesidad de explicaciones.

De pronto, el recuerdo de Araceli se le vino a la mente.

En aquel entonces, él le había dicho que podía ayudarla a subir en las votaciones, a inflar sus números en las redes. Araceli, ingenua, se emocionó pensando que lo hacía por su bien.

Pero en el fondo, Sebastián lo que quería era tenderle una trampa para que cayera sola.

Por esa época, también le sugirió a Sabrina que hiciera lo mismo. Sin embargo, Sabrina ni siquiera le dio vueltas al asunto: lo rechazó de inmediato.

Eso hablaba de su capacidad para distinguir lo correcto de lo que no.

—La información que nos pasó Daniela, seguro viene de Yeray —comentó Sebastián, cruzando los brazos—. Dicen que hace unos días, Ulises estuvo buscando a Daniela por todo el rancho, pero no pudo encontrarla. Si no fuera porque Yeray la está encubriendo, Daniela no hubiera tenido dónde esconderse.

Si Ulises no hubiera tomado el control de repente, Yeray habría sido el siguiente en la lista para ser el jefe de la familia.

Quien podía aspirar a ese puesto, seguro tenía cartas bajo la manga.

Sabrina frunció el ceño, mostrando preocupación.

—¿Daniela se habrá dado cuenta de que la descubrieron? —preguntó—. ¿No estará en peligro quedándose junto a Yeray?

—Si Yeray decidió proteger a Daniela, es porque quiere que sepamos que está dispuesto a cooperar con nosotros —respondió Sebastián, sin dudar—. Daniela es el mejor puente para hacernos llegar mensajes. Y con Yeray de nuestro lado, será mucho más fácil tumbar a Ulises. Yo digo que, por ahora, podemos aliarnos con él.

Sabrina lo miró con detenimiento, y luego lanzó una pregunta inesperada:

—Si mi plan falla esta vez, ¿Yeray dejaría de apoyarnos? ¿Daniela estaría en peligro?

Al final, en ese mundo, quien ganaba lo tenía todo. El que perdía, lo perdía todo.

—Que Yeray quiera colaborar con nosotros es una buena noticia —dijo Sabrina—. Podemos aprovechar que Ulises sigue en el hospital, sin poder salir, para esparcir el rumor de que quiere traicionar a los suyos y quedarse con todo.

En ese momento, Sabrina recordó algo y se volvió hacia Sebastián.

—Oye, escuché que Yeray quedó inválido de las piernas y también perdió la vista. ¿De verdad crees que puede regresar y tomar el control?

Sebastián sonrió, calculador.

—Si Yeray logra reemplazar a Ulises, es más lo que ganamos que lo que perdemos. No solo le quitaríamos una carta fuerte a la familia Ramos y a Eva, sino que podríamos hacer de Yeray un aliado nuestro. Convertirlo en nuestro socio.

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