No se sabía cuánto tiempo había pasado en silencio, hasta que Félix rompió la quietud:
—Eva, Ulises ya es un caso perdido. ¿Tienes alguna manera de que Sebastián se una a nosotros?
Eva se quedó pensando, mirando fijamente a la nada, sin responder de inmediato.
Sebastián no se parecía a ningún otro hombre que hubiera conocido.
Un tipo impredecible, imposible de leer. Incluso para Eva, resultaba todo un desafío.
Félix notó que Eva no contestaba de inmediato y eso le aclaró muchas cosas.
—Si ni tú tienes cómo lograrlo, entonces...
Antes de que terminara la frase, Eva pareció comprender algo.
—Puedo intentarlo, pero no te prometo nada.
Al escucharla, Esteban soltó con preocupación:
—Pero, Eva, ¿no habías dicho que a Rocío le gusta Sebastián? Le gusta muchísimo, ¿no?
Si Rocío se entera, ¿no va a armar un lío contigo?
Eva se giró hacia Esteban, respiró hondo y le explicó con paciencia:
—Hermano, hay muchas formas de que alguien forme parte de tu equipo, no siempre tiene que ver con enamoramientos o relaciones de pareja.
Al escucharla, Esteban mostró una mezcla de comprensión y remordimiento.
—Perdón, Eva, creo que fui demasiado cerrado.
Eva le dedicó una leve sonrisa, ya no añadió nada más.
...
Por otro lado, Sabrina andaba en friega últimamente.
Entre el trabajo, resolver los problemas con la mercancía de Ulises y cuidar de Sebastián, no tenía ni un segundo de descanso.
Sebastián se había arriesgado por ella y terminó herido, así que Sabrina sentía que era su deber cuidarlo como se merecía.
Tanto así que se llevó su laptop al cuarto de hospital donde Sebastián se recuperaba, y entre ratos libres, sacaba adelante lo pendiente del trabajo.
—Me llegó un mail, trae información sobre Ulises.
Los ojos de Sebastián brillaron, y de inmediato se imaginó de qué se trataba.
—¿Sabes quién te lo envió?
Sabrina se quedó pensando un momento.
—El mail no trae remitente. Por eso, estoy segura de que no fue Daniela. Para tener información tan detallada, quien lo mandó debe ser alguien muy cercano a la familia Hoyos.
Al decirlo, alzó la mirada, buscando la reacción de Sebastián.
—La vez pasada dijiste que Daniela está con Yeray, y que Ulises ni se ha enterado. Así que lo más seguro es que quien mandó el mail haya sido Yeray.
A Sebastián se le dibujó una leve sonrisa. Cada día su Sabrina era más lista.
Recordó cómo, al inicio, Sabrina no tenía idea de nada. Ahora, podía analizar la situación con calma y seguirle el ritmo.
Él mismo había visto cómo evolucionaba paso a paso.
En el fondo, sintió una satisfacción que jamás había experimentado ni siquiera cuando logró convertirse en el jefe de la familia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...