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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1232

No se sabía cuánto tiempo había pasado en silencio, hasta que Félix rompió la quietud:

—Eva, Ulises ya es un caso perdido. ¿Tienes alguna manera de que Sebastián se una a nosotros?

Eva se quedó pensando, mirando fijamente a la nada, sin responder de inmediato.

Sebastián no se parecía a ningún otro hombre que hubiera conocido.

Un tipo impredecible, imposible de leer. Incluso para Eva, resultaba todo un desafío.

Félix notó que Eva no contestaba de inmediato y eso le aclaró muchas cosas.

—Si ni tú tienes cómo lograrlo, entonces...

Antes de que terminara la frase, Eva pareció comprender algo.

—Puedo intentarlo, pero no te prometo nada.

Al escucharla, Esteban soltó con preocupación:

—Pero, Eva, ¿no habías dicho que a Rocío le gusta Sebastián? Le gusta muchísimo, ¿no?

Si Rocío se entera, ¿no va a armar un lío contigo?

Eva se giró hacia Esteban, respiró hondo y le explicó con paciencia:

—Hermano, hay muchas formas de que alguien forme parte de tu equipo, no siempre tiene que ver con enamoramientos o relaciones de pareja.

Al escucharla, Esteban mostró una mezcla de comprensión y remordimiento.

—Perdón, Eva, creo que fui demasiado cerrado.

Eva le dedicó una leve sonrisa, ya no añadió nada más.

...

Por otro lado, Sabrina andaba en friega últimamente.

Entre el trabajo, resolver los problemas con la mercancía de Ulises y cuidar de Sebastián, no tenía ni un segundo de descanso.

Sebastián se había arriesgado por ella y terminó herido, así que Sabrina sentía que era su deber cuidarlo como se merecía.

Tanto así que se llevó su laptop al cuarto de hospital donde Sebastián se recuperaba, y entre ratos libres, sacaba adelante lo pendiente del trabajo.

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