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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1247

Sabrina preguntó en voz baja:

—¿Por qué saliste sin avisarle nada a Joseph?

Sebastián respondió con calma:

—Cuando desperté de la siesta, vi que Joseph no estaba. Pensé que ya se había ido.

Sabrina insistió:

—¿Y por qué no contestabas el teléfono?

Sebastián sacó su celular, lo miró y dijo:

—Se quedó sin batería.

Sabrina guardó silencio unos segundos antes de hablar de nuevo:

—Hache, por la noche el viento en la playa sopla más fuerte y está fresco.

Todavía no te recuperas bien, mejor no te quedes aquí con tanto viento. Será mejor que regresemos.

Si te gusta ver el mar, cualquier día que tengas ganas, yo te acompaño, pero en la mañana.

Apenas terminó de hablar, Sabrina estornudó.

Había estado en la subasta y no llevaba mucha ropa encima. Al enterarse de que Sebastián había desaparecido, ni siquiera se cambió; salió corriendo a buscarlo.

La brisa del mar era helada y, con solo unos minutos ahí, ya estaba temblando de frío.

Sebastián saltó de la roca y, sin dudarlo, le puso su chamarra sobre los hombros.

—Perdón, te hice pasar un mal rato —murmuró con una voz profunda—. Vamos de regreso.

La actitud de Sebastián, tan comprensiva, hizo que Sabrina sintiera una punzada en el corazón.

Llevaba días encerrado en el hospital, era normal que quisiera salir a despejarse. Y, al final, él estaba herido por su culpa.

Pensando en eso, Sabrina le dijo:

—Cuando te den de alta, te voy a dar unos días libres. Puedes ir a donde quieras, a distraerte un rato.

Sebastián negó con la cabeza:

—Salir solo no tiene chiste, no hace falta.

...

Dentro del carro, Gabriel vio desde lejos a Sabrina y Sebastián acercándose. Ella llevaba una chamarra de hombre puesta.

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