Entrar Via

La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1264

Sebastián la miró y preguntó:

—¿Entonces aceptaste?

Sabrina negó con la cabeza, su voz tranquila pero alerta.

—No, usé a Gabriel como excusa por el momento. Pero el señor Vázquez no parece muy convencido. Incluso quiere que lleve a Gabriel a su fiesta de cumpleaños. Por suerte, ya hablé con Gabriel antes y quedamos en que, cuando llegue el momento, él me ayudará a salir del apuro.

La mirada de Sebastián se volvió más profunda, como si dentro de él pasara algo que no quería dejar ver.

Tras un breve silencio, Sebastián habló:

—Sabrina, quizá mañana tenga que pedir el día libre.

Desde que llegaron a Chile, Sebastián prácticamente no había descansado ni un solo día.

Sabrina se sorprendió al escuchar esto, ya que Sebastián nunca solía pedir permiso sin una razón de peso.

—¿Necesitas que te ayude con algo? —preguntó, genuinamente preocupada.

Sebastián fue directo, sin rodeos:

—En realidad, quedé con Eva para ir a una carrera.

Sabrina se quedó pasmada, repitiendo casi sin querer:

—¿Tú y Eva, van a ir a correr?

La situación era extraña. Aunque los problemas entre ella y los hermanos Ramos eran imposibles de resolver, con Eva nunca había tenido una pelea directa. No eran amigas, pero tampoco habían llegado a ser enemigas abiertas. Sin embargo, todas las desgracias que Sabrina había vivido tenían su origen, de una u otra forma, en Eva.

Fidel la despreciaba por culpa de Eva.

Ulises, cegado por Eva, le arruinó la mano.

Por más que no sintiera odio, tampoco podía decir que le agradara. Dudó un momento, pero al final no pudo evitar advertirle:

—Hache, no sé cuál sea tu motivo, pero... no hagas cosas que le rompan el corazón a una chica.

Sabrina podía aceptar cualquier tipo de juego o estrategia, pero no soportaba que se jugara con los sentimientos de alguien. Sabía muy bien lo que se sentía: en su momento, Nicolás se le acercó solo por Eva y después la traicionó.

La mirada de Sebastián se posó en su cara, seria pero con un dejo de ternura.

—Cuando lo invitaste a comer, ¿te rechazó?

Eva negó con la cabeza.

—No, pero fue bastante grosero con sus palabras.

Eva les contó exactamente lo que Sebastián le había dicho en aquella ocasión.

Esteban se cruzó de brazos, como si acabara de resolver el misterio.

—Eso fue a propósito, para hacerte enojar y darte celos. Hay tipos que, cuando les gusta alguien, la tratan mal solo para llamar su atención. Yo creo que Sebastián es de esos... Capaz que hasta usó a Sabrina para deshacerse de Ulises, eliminando así a un rival.

Félix frunció el ceño, pensativo.

—El comportamiento de Sebastián sí es raro, pero tampoco podemos asegurarlo solo por eso. Hay que observarlo más, igual y se está acercando a ti solo para ayudar a Sabrina a robar información.

Esteban se encogió de hombros, con un gesto de desprecio.

—Por favor, si Sabrina ni siquiera pudo ganarle a Araceli, ¿qué podría hacer contra nosotros? Mira, si Sebastián en verdad siente algo por Sabrina, basta con decirle que él ayudó a Araceli y por eso ella terminó divorciándose. ¿Tú crees que Sabrina seguiría confiando en él después de eso?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada