Entrar Via

La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1274

Al verla, Sebastián relajó su expresión.

—Sabrina.

Sabrina se volteó hacia Sebastián; la dureza en su mirada también fue desvaneciéndose poco a poco.

—¿Ya te pusiste el medicamento? —preguntó.

—Sí, ya me lo puse. No fue nada grave —respondió Sebastián, con tono tranquilo.

De reojo, Sebastián notó la presencia de Ulises en la habitación del hospital.

Fingió sorpresa.

—Señor Hoyos, qué casualidad, ¿también está hospitalizado aquí?

Ulises replicó con voz cortante.

—Vaya, qué bien finges no saber.

Era obvio que había sido Sebastián quien lo había atropellado. ¿Cómo podría no saber por qué Ulises estaba ahí?

Sebastián fingió inocencia.

—No entiendo a qué se refiere, señor Ulises.

Ulises insistió, desdeñoso:

—Es una lástima que no te dediques a la actuación. Seguro te llevarías el premio al actor más joven de la historia.

—Gracias por el cumplido, señor Hoyos, pero la farándula no es lo mío.

Sebastián le sostuvo la mirada un instante y, tras una pausa, añadió mordaz:

—Aunque, la verdad, usted sí podría considerarlo. Cuando deje de ser jefe de familia, igual y le sirve para ganarse la vida.

Hizo una pausa teatral y remató, con una media sonrisa:

—Solo que no sé si el mundo del espectáculo acepte a alguien con su imagen.

Los ojos de Ulises destellaron con una furia contenida, su mirada se volvió cortante, cargada de amenazas silenciosas.

Sabrina percibió de inmediato cómo el ambiente se tensaba, temiendo que Sebastián siguiera provocando y acabaran armando un escándalo en el hospital.

—Hache, mejor regresemos. ¿No decías que hace mucho no comes nada preparado por mí? Ahora mismo te cocino algo —intervino Sabrina, intentando calmar las aguas.

Aunque no preguntó detalles, Sabrina intuía que tanto la destrucción del Luz X de Eva como la hospitalización de Ulises tenían que ver, de alguna manera, con Sebastián.

Al escucharla, Sebastián enseguida apartó la atención de Ulises.

—Me parece perfecto.

Antes de salir, no perdió la oportunidad de lanzarle otra indirecta a Ulises.

—Pobre señor Ulises, le toca comer recalentado y solo en el hospital.

Ulises respondió con una carcajada despectiva.

—¿Pobre? Cuando quiero algo de comer, los mejores chefs del mundo vienen hasta aquí para preparármelo.

Alzó la voz, con aire de superioridad.

—Solo necesito pedirlo, y me traen cualquier ingrediente, por raro o caro que sea, en un abrir y cerrar de ojos.

Sebastián sonrió con desdén.

—¿Y te parece digno de presumir que todo lo consigas con dinero? Cuando pierdas tu poder y tu fortuna, ¿qué te va a quedar?

Sin esperar respuesta, se giró hacia Sabrina.

—Vámonos, Sabrina.

—Sí, vamos.

Ambos salieron, dejando a Ulises mirando fijamente sus espaldas, la mirada cargada de resentimiento.

En el fondo, Esteban parecía más interesado en responsabilizar a Ulises de los problemas de Eva que en defenderla de verdad.

Ulises no pudo evitar sonreír con ironía.

—Eva, ¿tú piensas igual?

Los ojos de Eva brillaron, dudosa. Contestó con voz suave:

—Ulises, no le hagas caso a Esteban. Yo no pienso así.

Explicó con calma:

—La última vez vi a Sebastián afuera de la empresa, platicamos un poco por cortesía. Era la hora del almuerzo, así que lo invité a comer. Él aceptó, y ya ni modo de echarme para atrás.

Ulises no mostró reacción alguna ante la explicación. Lo de la comida podía justificarse, pero el tema del Luz X era más difícil de aclarar.

Eva, como si lo adivinara, prosiguió:

—Sobre lo de prestarle el Luz X a Sebastián...

Suspiró con resignación.

—Tú sabes quién es Sebastián, Ulises. Siempre está al lado de Sabrina, pero nadie sabe bien con qué intención. Quise aprovechar para averiguar qué buscaba.

Ulises alzó apenas los párpados.

—¿Y lograste descubrir algo?

Eva negó con la cabeza.

—Nada. Me odia, desconfía de mí, hasta piensa que todo el sufrimiento de Sabrina es culpa mía.

Se detuvo un instante, con una tristeza difícil de ocultar.

—Al parecer, sí está dispuesto a todo por ayudar a Sabrina.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada