Fidel estaba dispuesto a apoyar a Eva cuando ella estaba en el centro de la polémica, pero de ninguna manera ayudaría a Esteban.
A diferencia de Ulises, Fidel, aunque actuaba por afecto, solo lo hacía si no implicaba una pérdida significativa para él. Claro, por Eva podría estar dispuesto a sacrificar más, pero los demás no valían tanto la pena.
Sabrina sabía que, después de esto, Esteban prácticamente ya no representaba una amenaza.
—Aunque Esteban todavía posee acciones del Grupo Ramos, ya no tiene poder real dentro de la empresa —añadió Sebastián.
—¿Eso significa que, en el momento adecuado, sus acciones podrían ser adquiridas? —preguntó Sabrina.
Sebastián asintió.
—Sí, pero te aconsejo que no las compres tú.
Sabrina ya se desenvolvía bien en las tareas diarias de la empresa, pero en lo que respecta a estrategia de negocios, todavía tenía mucho que aprender.
Y Sebastián era su mejor maestro.
—Hache, entra, hablemos adentro —lo invitó a su habitación.
Había cosas que no era prudente discutir en el pasillo.
Sebastián aceptó y entró.
Sabrina le preparó una taza de té y se sentó frente a él.
Sebastián tomó la taza, dio un sorbo y luego explicó:
—Los hermanos Ramos son todos muy ambiciosos. Aunque no llegarían a matarse entre ellos por el puesto de heredero, las acciones de Esteban se convertirán en el objetivo de todos. Félix no puede heredar el Grupo Ramos, así que su meta será convertirse en el accionista mayoritario. Y la ambición de Eva es más que evidente. Es mejor usar esto para romper su armonía y dejar que se dividan desde dentro.
El Grupo Ramos era un gigante, y los tres hermanos dedicaban toda su energía a sus carreras. Esteban, aunque impulsivo y de mal genio, no era incompetente en el trabajo. Federico y Félix, por su parte, eran mucho más calculadores. En cuanto a Eva, era una experta en utilizar sus contactos y recursos. El hecho de que hubiera logrado entrar a trabajar en el Grupo Ramos a pesar de la oposición de los accionistas demostraba que no era alguien a quien subestimar.
—Eso es porque confías en mí —respondió él con una sonrisa—. Y yo solo puedo alcanzar mi máximo potencial a tu lado.
De repente, a Sabrina le entró curiosidad por el pasado de Sebastián.
—Tú… ¿habías hecho un trabajo como este antes? —le preguntó.
—Sí —dijo él con indiferencia—, pero nunca con la confianza que me tienes tú. El que no confía, no emplea; el que emplea, no desconfía. Hay cosas que son muy difíciles de lograr si no hay confianza absoluta.
—La verdad, al principio… tampoco confiaba plenamente en ti —admitió Sabrina—. Pero en ese entonces yo solo era violinista, no tenía mucho que pudieran quitarme.
Al decir esto, sonrió, sintiendo una extraña nostalgia por aquellos tiempos.
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...