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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1600

Sabrina frunció levemente el ceño y preguntó:

—Daniela, no le contaste a nadie sobre nuestro ataque, ¿verdad?

Daniela negó rápidamente con la cabeza.

—No, de hecho me encargué personalmente de silenciar la noticia.

Ella observó la expresión de Sabrina y, pareciendo adivinar lo que pensaba, susurró:

—No creo que haya sido obra de Hache.

Daniela y Sebastián mantenían contacto; aunque no era frecuente, por sus conversaciones ocasionales, Daniela podía percibir que Sebastián desconocía el incidente.

En cuanto a Thiago, quien solía pasarle información a Sebastián, André lo había deportado hace meses.

Fue el propio André quien descubrió que Thiago estaba filtrando información a Sebastián.

André casi se infarta del coraje al ver cómo Thiago traicionaba su confianza de esa manera. Así que, sin dudarlo, lo mandó de regreso.

Sabrina entrecerró los ojos, perdida en sus pensamientos.

Daniela comentó:

—Quizás fueron enemigos de Benito. Ese tipo no hacía nada bueno, se la pasaba mandando asesinar a sus competidores. Por fin se topó con la persona equivocada. Aunque, el responsable es un tipo duro de verdad, ni siquiera dejaron el cuerpo entero… Esos métodos son comparables a los de Ulises. En fin… hierba mala nunca muere, hasta que llega alguien peor y la corta.

Sabrina no le dio más vueltas al asunto.

—Ya que alguien lo resolvió por nosotras, nos ahorró bastante energía.

Sabrina le había pedido a Daniela que investigara porque quería vengarse. Ya tenía listo un plan de contraataque y estaba a punto de ejecutarlo cuando el hombre murió.

Sin embargo, después de este incidente, Daniela insistió en buscarle a Sabrina unos guardaespaldas competentes.

Sabrina no pudo convencerla de lo contrario, así que aceptó. Aunque ella tenía cierta capacidad para defenderse, tener a alguien que protegiera a Daniela también era buena idea.

Pero cuando Daniela trajo a los guardaespaldas que había seleccionado cuidadosamente para que Sabrina los entrevistara, Sabrina se quedó sin palabras.

Daniela había buscado a Marcelo Blanco para que le ayudara a elegir guardaespaldas leales, de confianza, con buenas habilidades y, obligatoriamente, con una calificación de guapura superior a noventa.

Marcelo se quedó mudo unos segundos al escucharla.

—Daniela, ¿le vas a contratar guardaespaldas a Sabrina o *escorts*? La lealtad y la habilidad se encuentran, pero pedir que sean modelos de revista… ¿Qué planeas?

Daniela respondió con total naturalidad:

—Ya viste lo guapo que es Hache. Estuvo tanto tiempo pegado a Sabrina que ella ya se acostumbró a ver caras bonitas. Si le traes a unos gorilas con cara de pocos amigos, ¿quieres que se muera del susto? Desde que Hache se fue, Sabrina ha estado deprimida. Ver gente atractiva mejora el ánimo, ¿qué tiene de malo?

Marcelo no supo qué responder.

Marcelo también sabía lo de Sebastián, pero al igual que Gabriel, no lo juzgó.

—Está bien —dijo Marcelo—, trataré de seleccionarlos del propio campo de entrenamiento de la familia Blanco.

Originalmente, Daniela eligió a seis, pero Sabrina los rechazó.

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