—Con tanta gente detrás, somos un blanco demasiado grande y llamamos la atención —dijo Sabrina—. No estoy acostumbrada a traer séquito. Máximo dos: uno para protegerte a ti y otro para mí.
Sabrina tenía mucha razón, así que Daniela tuvo que aceptar a regañadientes.
Roque parecía frágil y sin fuerza de combate, pero su habilidad no le pedía nada a la de los guardaespaldas altos y fornidos; de hecho, era incluso superior. Su apariencia engañosa hacía que la gente bajara la guardia fácilmente.
En cuanto a Valerio, tanto por su físico como por su temperamento, se notaba a leguas que sabía pelear.
Aunque ninguno de los dos alcanzaba el nivel de atractivo de Sebastián, destacaban bastante entre el resto de los guardaespaldas, lo cual dejó a Daniela muy satisfecha.
A Sabrina, por otro lado… le daba igual.
Lo único era que, cuando estaba cansada, a veces se equivocaba y llamaba «Hache» a Roque.
Daniela mandó a Roque y a Valerio a esperar en la puerta y procedió a ayudar a Sabrina con el vestido de gala.
—Por cierto, Sabrina —preguntó Daniela mientras le ajustaba el vestido—, ¿alguna vez has visto a la matriarca de los Silva? He oído que es una mujer y que es muy joven. Investigué un poco sobre ella y parece ser alguien impresionante.
Sabrina negó con la cabeza.
—No, nunca la he visto. Quien ha llevado el proyecto conmigo siempre ha sido un encargado, no la dueña de la familia Silva.
—Un proyecto tan grande y la jefa ni siquiera se presenta… ¿Tanta confianza tiene? —comentó Daniela—. Se rumorea que conseguiste la colaboración porque tienes algún secreto con la matriarca de los Lance… ¿Tampoco va a salir a aclarar eso?
Sabrina, mientras se acomodaba el vestido, respondió:
—Daniela, para ser honesta… yo también pienso lo mismo.
Daniela se detuvo en seco.
—¿Eh?
—Siento que este proyecto me lo dieron intencionalmente, incluso que fue asignado específicamente para mí. De lo contrario, conociendo cómo son los Ramos, no me habrían soltado un proyecto tan grande tan fácilmente.
Una vez lista, Sabrina se puso la máscara que Daniela había elegido para ella.
—Es la primera vez que voy a un baile de máscaras —dijo Sabrina—. No sé por qué a los Silva se les ocurrió organizar algo así de la nada.
—A las familias extranjeras les encantan esas cosas… Pero bueno, Roque y Vale ya revisaron todo, no debería haber peligro.
—Mejor así. Sin que sepan quién soy ni cómo me veo, me ahorraré muchas molestias.
Daniela también terminó de arreglarse, se puso su máscara y entró con Sabrina al gran salón.
Como todos llevaban máscaras, entrar al salón fue como pisar otro mundo.
Sabrina no tenía mucho interés en este tipo de eventos, pero por cuestiones de relaciones públicas y compromiso social, no le quedaba de otra.
Apenas llevaban un rato en el salón cuando una figura apareció frente a Sabrina, invitándola a bailar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...