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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1703

—¡Hermano! —interrumpió Camila de golpe—. Eso ya es pasado, no sigas. Además, Sebastián no me debe nada, lo hice porque quise.

—No cumplió lo que me prometió —dijo Samuel con ironía—. ¿Con una simple excusa de «me hipnotizaron y se me olvidó» puede romper su juramento sin remordimientos?

Camila negó con la cabeza suavemente, pareciendo resignada.

—Esas fueron mis propias decisiones, no tienen nada que ver con Sebastián. Hermano, no deberías desquitarte con él por esto. Si yo tomé la decisión, yo debo asumir las consecuencias.

—Pero el daño mayor fue para ti —insistió Samuel—. Y toda la gente a su alrededor te malinterpreta...

—Esa también fue mi elección —dijo Camila con indiferencia—. Ahora los tres hemos logrado nuestros objetivos, conseguimos lo que queríamos y tenemos nuevas vidas. No te aferres al pasado, tú también deberías mirar hacia adelante.

Samuel miró a su hermana, siempre tan racional y lúcida, con ojos llenos de lástima y dolor.

Sabía que esa calma y lucidez eran solo el escudo de Camila.

Desde niños, siempre había sido así.

Samuel conocía a Camila desde mucho antes que a Sebastián.

En aquel entonces, él era solo un niño acogido por la familia Silva y, al igual que Camila, sufría la discriminación de todos.

Nunca olvidaría que Camila, con tan solo ocho años, al verlo por primera vez, dijo que deseaba tener un hermano tan guapo como él.

Más tarde, el día de su décimo cumpleaños, cuando ella pidió frente a un pastel de lodo que él se convirtiera en su hermano, él decidió cumplirle ese deseo.

—¿Ya terminaron su numerito? —preguntó Sebastián.

Su voz clara y fresca interrumpió los pensamientos divagantes de Samuel.

Capítulo 1703 1

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