—Mmm.
Una voz grave llegó desde la entrada.
Eva levantó la vista y vio entrar a un hombre que llevaba una máscara de bronce. Los ojos detrás de la máscara brillaban con una luz tenue, perversa y fría, irradiando una vibra siniestra que helaba la sangre.
¿Llevaba máscara?
Eva intercambió una mirada con Cintia sin poder evitarlo.
—Señor Nox, estas son las nuevas que le traje —dijo Victoria con una sonrisa servil y empalagosa—. Originalmente eran cinco, pero una salió rebelde, así que no la traje para que no perdiera su tiempo.
—¿Ah, sí?
Su mirada recorrió una a una a las chicas, que tenían el miedo pintado en el rostro. Todas sintieron un escalofrío en la espalda y les sudaron las manos de puro nerviosismo.
La mirada del hombre se detuvo un par de segundos en el rostro de Eva y luego se apartó como si nada.
El corazón de Eva dio un vuelco.
¿Fue su imaginación?
Sintió que ese sujeto la había mirado un poco más de la cuenta.
—No están mal —comentó el hombre con tono perezoso, curvando ligeramente los labios—. ¿Son todas voluntarias?
—¡Claro, claro! —se apresuró a decir Victoria, haciéndole la barba—. Conozco bien sus reglas, señor Nox.
El hombre enmascarado asintió y volvió a posar su vista sobre el grupo de chicas, hablando con voz profunda.
—¿Están aquí por su propia voluntad?
Las chicas se miraron entre sí, desconcertadas. Las habían secuestrado, ¿cómo iban a estar ahí por gusto?
—Les daré otra oportunidad —dijo el hombre de nuevo, con una voz que jugaba con sus mentes—. Yo no obligo a ninguna mujer.
¡Era una oportunidad de oro!
Las chicas vieron la emoción en los ojos de las demás; tal vez ese hombre no sabía de dónde venían y las dejaría ir.
Cintia sintió una oleada de esperanza y estaba a punto de hablar cuando alguien le jaló la manga.
Sorprendida, volteó y vio la mirada seria de Eva.
—¿Qué pasa?
Eva frunció el ceño y negó lentamente con la cabeza, indicándole que no hiciera nada estúpido.
Aunque Cintia no entendía, decidió aguantarse.
—Sin embargo... —el tono del hombre cambió de repente, y sonrió levemente—, ya que quieres irte, vete ahora mismo.
El hombre hizo una seña con la mano.
—Vengan. Tírenla afuera.
—¡Sí, señor!
Dos guardaespaldas vestidos de negro entraron y levantaron a la chica del suelo sin ninguna delicadeza.
La chica reaccionó de golpe.
—¡No, señor Nox, no me voy! ¡De verdad, no me voy!
Si se quedaba ahí, tal vez tendría una mínima oportunidad de sobrevivir, pero si la echaban... ¡era una sentencia de muerte segura!
—¿Ya no te vas? —el hombre alzó la voz, con un tono tan frío que hacía temblar—. Ya dijiste que te ibas. Además, yo ya acepté dejarte ir.
—Señor Nox, me equivoqué... de verdad me equivoqué...
El hombre soltó una risa gélida. Los ojos tras la máscara eran profundos y crueles.
—Soy un hombre de palabra. Si ya dije algo, no tengo por qué retractarme. ¿Qué esperan? ¡Sáquenla de aquí!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...