Al bajar las escaleras, Sabrina hasta se topó con el personal de servicio de Jorge.
Al verla bajar, se sacaron de onda un segundo, pero no le dieron demasiada importancia; pensaron que era alguna invitada de Jorge. Hasta la saludaron súper amables y le preguntaron si se le ofrecía algo.
Sabrina les contestó con pura cortesía y les pidió que la acompañaran hasta la puerta.
Al salir de la mansión, Sabrina sintió como si hubiera vuelto a nacer.
Había checado la hora un momento antes y se dio cuenta de que Jorge la había tenido encerrada como una semana.
Seguramente por haber estado a oscuras en ese sótano, sin ver el sol y totalmente privada de su libertad, esa semana se le hizo muchísimo más larga y pesada que todo el mes que había pasado en la isla.
Con las dos puñaladas y el macetazo en la cabeza, lo más seguro es que Jorge no reaccionara en un buen rato.
Tirado e inconsciente en ese pasadizo, si nadie lo encontraba rápido, hasta se podía morir.
Sin embargo, a Sabrina no le causaba ni un gramo de lástima.
Si Jorge se moría ahí mismo, era lo que se merecía.
El fraccionamiento estaba bastante apartado y solo se escuchaba el silencio.
Como Sabrina andaba sin celular, no le quedó de otra más que caminar hasta una zona más concurrida para pedir un coche.
Pero a los pocos metros, un grupo de tipos de traje negro se le cerró en el camino.
El que venía al frente se le quedó viendo, gratamente sorprendido:
—¿Señora Carvalho? ¡¿De verdad es usted?!
Sabrina lo reconoció en el acto: era el otro asistente de André, Orlando.
—¿Qué hacen ustedes aquí? —preguntó.
—El señor Carvalho siempre sospechó que Jorge tuvo que ver con el incendio, así que me mandó a vigilarlo en secreto —explicó Orlando—. ¡Señora Carvalho, qué alivio que esté viva! ¡Ahorita mismo le marco al jefe!
—Dime señorita Ibáñez —lo interrumpió—. Ya estoy divorciada de André, no me digas señora Carvalho.
—Perdón, es la costumbre —se disculpó Orlando, apenado, mientras marcaba el número de André.
Tras cruzar un par de palabras, Orlando le pasó el teléfono.
—Señorita Ibáñez, el señor Carvalho quiere platicar con usted.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...