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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1837

Sabrina la miró fijamente.

—¿Qué fue exactamente lo que olvidó?

Camila negó con la cabeza.

—Hay cosas que ni yo sé con certeza. Solo puedo decirte que, antes de someterse a la hipnosis, Sebastián estaba en un estado pésimo, casi incapaz de distinguir la realidad de la fantasía. Si lo hubiéramos dejado así, se habría vuelto completamente loco.

Sabrina tomó la mano de Sebastián por instinto.

—¿Y ahora?

Camila le sostuvo la mirada con una complejidad inédita. Tras un largo silencio, habló:

—Sabrina, quiero que te alejes de él.

Sabrina parpadeó, sorprendida, y abrió la boca para responder, pero Camila la interrumpió:

—¿Alguna vez te has preguntado por qué Sebastián cayó en la trampa tan fácil esta vez?

—¿Por qué? —preguntó ella.

Las palabras de Camila fueron frías y precisas.

—Porque, desde el principio, nunca mejoró. Engañó a los médicos, nos engañó a todos. Fingió que se estaba recuperando mientras se reprimía y aguantaba en silencio. Lo que acaba de pasar solo fue la gota que derramó el vaso.

Sabrina se quedó pasmada.

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