Sebastián sonrió, lo abrazó y le susurró al oído:
—Gracias... y perdón.
El niño se quedó patidifuso; no entendía por qué le pedía perdón. Sin embargo, antes de que pudiera preguntarle, Sebastián ya lo había soltado y se alejaba agarrado de la mano de Sabrina.
***
En Chile, en la residencia de la familia Ramos.
Cuando Eva se enteró de que las acciones de Ulises no se habían traspasado con éxito y, peor aún, que las habían congelado, hasta sus nervios de acero cedieron y perdió la compostura.
Soltó una risa amarga.
—Quién lo diría... Jamás me imaginé que algún día Ulises me la iba a jugar chueco por otra mujer.
De no ser por la jugarreta de Ulises, su plan habría salido a la perfección. Pero ahora le había salido el tiro por la culata y se había quedado como el perro de las dos tortas.
No solo no sacó ningún provecho, sino que además el as bajo la manga que era Jorge se le había ido a la basura.
Ulises, el mismo hombre que alguna vez había cometido las peores atrocidades por ella, ahora resultaba ser una piedra en el zapato. ¡Esa traición hizo que le tuviera más asco y coraje a él que al mismísimo Sebastián!
Federico, por su parte, ni se inmutó.
—A fin de cuentas, Ulises es la cabeza de su familia; es lógico que previera estas cosas —comentó con frialdad—. De haber sabido que nos iba a salir respondón, no lo habríamos mandado a volar tan fácil.
Eva se burló con rabia.
—Daba igual. Desde el día que le echó el ojo a Sabrina, ya estábamos fritos con él.
—Como sea, que le hayan congelado las acciones no nos cae tan mal —replicó Federico—. Al menos Sabrina no las va a heredar de golpe para quitarme poder. En seis meses nos sobra tiempo para darle la vuelta a la tortilla.
Eva lo miró de reojo y esbozó una leve sonrisa.
—¿Me vas a decir que ya tienes pensado el siguiente paso, hermano?
Federico asintió.
—Voy a casarme con Estela Valdés. Si me caso con ella, la familia Valdés y nosotros nos volvemos uno mismo y me van a apoyar con todo. Con los Valdés de mi lado, aunque Sabrina agarre las acciones de Ulises, se va a topar con pared si me quiere brincar.
Por algo Federico era el heredero de la familia Ramos; el tipo no tenía ni un pelo de tonto. De hecho, si a Eva no la hubieran secuestrado, Federico y Estela seguro ya estarían comprometidos.
A Eva le ardía el orgullo, pero no era de las que se quedaban chillando por un tropezón. Asintió suavemente.
—Pues sí, es una buena movida.
En ese momento, Félix Ramos, que había estado muy calladito, metió su cuchara:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...