—Si se muere, será porque así le tocaba —había respondido Sebastián con una frialdad absoluta.
La voz de Ricardo lo sacó de sus pensamientos.
—Oye, Joseph, desde que regresamos de Colombia, siento que el señor Fonseca y tú andan muy raros. ¿No me estarán ocultando algo, verdad?
Joseph esquivó la mirada un instante.
—Para nada. Tú sabes lo mismo que yo. ¿Qué te voy a andar escondiendo?
Ricardo intentó decir algo más, pero Joseph se le adelantó.
—Bueno, el plan salió a la perfección. Ya limpiamos el rastro. Por más que los Ramos sospechen, no tienen ni una sola prueba.
La señorita Ibáñez sabrá cómo manejar esas sospechas.
Ricardo se quedó viendo cómo Joseph se alejaba a paso rápido, con el ceño fruncido y lleno de dudas.
***
Sabrina no se quedó a esperar a que Martín despertara; se fue del hospital junto con Estela.
Antes de despedirse, Estela la miró como si quisiera decirle algo, pero no encontraba las palabras.
Al final, solo le dijo una cosa:
—Gracias.
Sabrina parpadeó levemente, pero no dijo nada para negarlo.
Cuando llegó a su casa, Sebastián ya estaba ahí.
Últimamente andaba muy ocupado, ya no la seguía a todas partes como antes.
Aun así, Sabrina sabía perfecto que los hombres de Sebastián la cuidaban y la seguían desde las sombras.
Al verla entrar, Sebastián se acercó y la abrazó con ternura.
—Ya llegaste.
—Sebas —preguntó ella en voz baja—, ¿en qué has andado tan metido estos días?
—En nada grave, solo asuntos de la familia —respondió él.
Sabrina notó que no quería darle detalles, así que no insistió.
Prefirió cambiar de tema y hablar de Federico.
—Sebas, Federico tuvo un accidente de coche. Lo más probable es que quede en estado vegetativo.
Sebastián no mostró sorpresa alguna. Apoyó la barbilla en el hombro de Sabrina y habló con un tono neutro.
—Qué bueno, así dejará de ser un estorbo para ti. Aunque la familia Castaño y la familia Valdés todavía pueden darnos lata.
Como él la tenía abrazada, Sabrina no podía verle la cara.
Sin embargo, escuchar esos apellidos le provocó un mal presentimiento.
—Sebas —dijo de pronto—, mañana tengo cita con Hernán para que me revise la mano.
—Va, yo te acompaño.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...