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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1932

En ese momento, Sabrina tuvo que admitir que cuando Sebastián ayudó a Araceli Vargas, solo lo hizo para jugar con ella. Y Sabrina misma no fue más que un daño colateral.

Él nunca tuvo la intención de ir en su contra. Si Sebastián hubiera actuado en serio, ella jamás habría tenido oportunidad de defenderse.

Desde la filtración del escándalo de Eva y el robo de los secretos comerciales de la familia Valdés, hasta el contrato de colaboración que ahora Sebastián tenía en sus manos. Cada paso parecía meticulosamente diseñado, encajando a la perfección.

De ser así... ¿sería posible que lo de los secretos de la familia Valdés también hubiera sido obra suya?

Entre más lo conocía, más claro lo veía: los enemigos de Sebastián siempre terminaban en la ruina absoluta.

Una idea inquietante cruzó por la mente de Sabrina. Si algún día ella terminaba en el bando contrario a Sebastián, ¿qué le haría él?

Se quedó mirando las facciones perfectas del hombre y un escalofrío le recorrió la espalda.

Como si notara su inquietud, Sebastián posó su mirada tranquila sobre ella.

—Sabrina, ¿qué pasa?

Ella no desvió la mirada y le dijo en voz baja:

—Sebas, es muy probable que en el futuro necesitemos la ayuda de Hernán para tu enfermedad, ¿podrías soltar a Fidel por ahora?

Él mantuvo su sonrisa habitual.

—Sabrina, él no está conmigo.

—¿Podrías decirme cómo está Fidel realmente? —insistió ella.

Sebastián frunció el ceño.

—Sabrina, no me gusta que menciones tanto a otros hombres cuando estás conmigo.

Ella no sabía si se estaba haciendo el desentendido o si lo decía en serio. Estuvo a punto de replicar, pero él se inclinó para besarla, robándole las palabras de la boca y sin darle un segundo más para pensar en nadie más.

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