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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1933

Sebastián contestó:

[Pon a unos cuantos a vigilarla. Esa mujer me da mala espina. Si hace algo fuera de lo común, avísame de inmediato].

Al ver que no volvía a mencionar el asunto de Fidel, Joseph soltó un suspiro de alivio. Al menos le había salvado el pellejo por el momento.

***

Aunque Sebastián siempre le ayudaba a Sabrina a encargarse de problemas externos, rara vez se metía en asuntos de negociaciones comerciales; por lo general, dejaba que ella los resolviera sola.

Cuando Sabrina apenas empezaba y no entendía algo, acudía a él, y Sebastián le daba consejos para que ella misma puliera los detalles.

Era un maestro excelente: ni la regañaba ni la llenaba de halagos vacíos, lo cual era ideal para una principiante como ella.

Así que, si Sebastián se había tomado la molestia de redactar una propuesta con sus propias manos, su importancia era evidente.

Sentada en su oficina en el Grupo Ramos, Sabrina leyó el documento con suma atención, en completo silencio.

Al verla tan callada, Daniela le preguntó con cautela:

—Sabrina, ¿hay algún problema con la propuesta que te dio Sebas?

Ella negó con la cabeza.

—No, está impecable. Cubrió todos los puntos que se me ocurrieron, e incluso detalló cosas en las que ni siquiera había pensado.

Hizo una pausa y añadió:

—Sebas es un genio. Es el plan de negocios más perfecto que he visto en todo el tiempo que llevo trabajando aquí.

A Daniela no le sorprendió en absoluto. Desde que conocía a Sebastián, el hombre demostraba ser capaz de todo.

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