La propuesta de Sebastián fue como un rayo de luz cortando la oscuridad. No parecía existir una mejor solución. A fin de cuentas, no podían pasarse la vida enfrascados en esa guerra fría.
Sabrina asintió con la cabeza.
—De acuerdo.
Sebastián le prometió que, en cuanto ella se recuperara por completo, darían inicio a las sesiones de hipnosis. Una semana después, Sabrina fue dada de alta sin problemas.
Durante su tiempo en el hospital, Daniela y André fueron a visitarla. Daniela siempre había pensado que Sebastián, además de guapo, era muy inteligente, por lo que el bebé seguro nacería precioso y súper listo.
En cuanto a la enfermedad genética de la familia Fonseca... ambas tuvieron el tacto suficiente para no mencionar el tema. Cada cosa a su tiempo. No ganaban nada preocupándose de más. Además, siempre cabía la posibilidad de que el niño no heredara la enfermedad.
Daniela estaba feliz con la noticia del embarazo. El que andaba con la cabeza hecha un lío era André. Como hombre que era, André sabía de sobra que si Sabrina llegaba a tener a ese bebé, por mucho que Sebastián perdiera la memoria, el vínculo entre ellos jamás podría romperse.
Con el pretexto del embarazo, Sebastián tomó la iniciativa de llevársela a vivir con él nuevamente. Sabrina no se opuso.
Esa misma noche, llamó a Camila para pedirle a ella y a Hugo que comenzaran los preparativos.
—Es sin duda la mejor salida que tenemos ahorita —comentó Camila al escucharla—. Solo queda cruzar los dedos para que Hugo lo logre.
—¿Y qué pasa si fracasa? —preguntó Sabrina.
—Pues ya solo quedará dejarlo en manos del destino. Al final del día, la hipnosis nunca es cien por ciento segura, e incluso los Fonseca tienen su historial de fracasos con este método.
Es casi como tapar el sol con un dedo, apostando todo al futuro. Total, la medicina avanza rápido hoy en día, ¡capaz y pronto encuentran una cura! No podemos simplemente rendirnos sin dar pelea. Ah, por cierto, ¿dónde prefieres que se lleve a cabo la sesión?
—Que sea en el consultorio de Hernán Castaño —respondió Sabrina—. Si lo hacemos aquí, por más que la hipnosis funcione, volver a ver las mismas cosas de siempre podría hacerle recuperar la memoria.
—Entendido, lo organizaré ahorita mismo —dijo Camila.
Al día siguiente, Camila le regresó la llamada:
—Señorita Ibáñez, Hugo ya dejó todo listo. Usted y Sebastián pueden presentarse cuando gusten.
Al escucharla, Sabrina no sintió ni una pizca de alegría; al contrario, una sensación de vacío y angustia se apoderó de ella. Pensó que ya estaba decidida, pero ahora que el momento había llegado, la realidad le pegaba mucho más fuerte de lo que imaginó.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...