Entrar Via

La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1965

Andrés dio un sorbo a su infusión y respondió con calma:

—Te equivocas. Fue amable conmigo porque acepté dar la cara después de que me impusiera sus condiciones. Si no hubiera aceptado, habría usado sus métodos contra mí también. Ese chico no tiene escrúpulos cuando se trata de conseguir lo que quiere.

Hernán lo miró de reojo.

—¿Y aun así preferiste quedar en deuda conmigo y pedirme que lo desintoxicara?

—No me importa si es buena o mala persona, me gustan los jóvenes que tienen agallas para actuar —contestó Andrés—. No como tú, dándotelas de moralista y exigiendo seguir las reglas para todo, y al final terminas quedándote solo. Mucho dices que le tienes cariño a la chica Sabrina, pero en la práctica no demuestras absolutamente nada. Ulises hizo mucho más.

Hernán se indignó tanto que los ojos casi se le salen de las órbitas.

—¡Yo estuve un tiempo con la familia Fonseca en el pasado! ¡La enfermedad de los Fonseca es genética, es incurable! ¡No importa a cuántas personas traigan, no servirá de nada! En lugar de darle falsas esperanzas a Sabrina para que luego sufra una decepción, es mejor que enfrente la realidad cuanto antes; al menos así el golpe será menos doloroso.

Respiró hondo para calmarse y continuó:

—En cuanto a por qué no te busqué en aquel entonces, fue primero porque eras mi mayor rival. Si acudía a ti, me rechazarías sin pensarlo dos veces. Pero la razón principal era que no creía que tuvieras la capacidad de lograrlo.

Al decir esto, miró de soslayo a Andrés.

—Jamás me imaginé que realmente lograrías resolver el caso más complicado.

Andrés tampoco esperaba que Hernán lo conociera tan bien. Guardó silencio por un momento antes de responder:

—La chica Sabrina tuvo suerte. Ese tipo de intervenciones precisamente las logré perfeccionar hace poco.

De repente, como si recordara algo, miró a Hernán.

—¿Estás completamente seguro de que Hugo tampoco podrá curar la enfermedad del chico de los Fonseca?

—Tampoco es seguro que sea totalmente imposible de curar —respondió Hernán.

La expresión de Andrés cambió levemente.

—¿Ah, sí?

Hernán soltó una risa fría.

—A menos que ocurra un milagro.

Andrés se quedó sin palabras ante su comentario.

***

Después de interactuar con Hugo por un tiempo, Sabrina se dio cuenta de que, aunque era distante, se tomaba su trabajo con mucha seriedad.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada