Sabrina se quedó sin palabras.
Cada palabra que le había dicho a Sebastián era literal, sin ningún tipo de doble intención.
Pero, al escucharlo de boca de él, parecía que ella estaba tramando algún plan oculto.
Al ver que ella no respondía, Sebastián añadió:
—Lo siento, pero no le voy a dar mi dirección personal a alguien que apenas conozco solo por unas cuantas flores.
Dicho eso, colgó directamente la llamada.
Una suave brisa acarició su rostro, haciendo que Sabrina regresara a la realidad.
Yo nunca dije que quería la dirección de su casa, pensó.
Solo le había pedido un lugar para enviar a alguien a dejar el arreglo.
Bajó la mirada hacia las rosas negras que tenía en las manos.
Cualquier planta que creciera en los viveros de la familia Silva era exótica y de una variedad sumamente valiosa.
Esas pocas flores probablemente costaban una pequeña fortuna.
A Sabrina no le faltaba el dinero en la actualidad. Quizás por haber crecido en una familia común y corriente, y a pesar de que Celeste Ibáñez le había asegurado una vida llena de comodidades, ella detestaba el despilfarro. Simplemente no era capaz de tirar el dinero a la basura de esa forma.
Dejó las flores a un lado y comenzó a guardar los objetos que estaban en el vehículo de Sebastián.
No había muchas cosas, ni tampoco algo exageradamente costoso.
Al abrir la guantera para revisar el último espacio, Sabrina encontró una cajita de terciopelo que le resultó extrañamente familiar.
Casi por instinto, abrió la cajita.
En su interior descansaba un anillo que reconocía perfectamente.
De un solo vistazo, supo que era el anillo de bodas que ella misma había diseñado.
Y, por el tamaño de la argolla, era evidente que se trataba de la versión femenina.
A pesar de saber que era su propio diseño, no pudo evitar deslizarlo por su dedo anular.
Encajaba a la perfección. Ni muy grande, ni muy pequeño.
Revisó el interior del anillo y vio las iniciales grabadas. No cabía duda: era su sortija.
¿Por qué la tenía Sebastián?
Pronto recordó que él se la había pedido en su momento con la excusa de instalarle un microchip.
Entonces, ¿cuántas pertenencias suyas seguían en poder de Sebastián?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...