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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 878

Sabrina respondió de manera muy formal y cortés.

—Gracias.

Terminada la conversación, Sabrina dirigió la mirada hacia Eva, quien seguía recostada en la cama del hospital.

—Señorita Ramos, ¿cómo se siente ahora?

Sabrina podía llamar a Martín y Federico por “padre” y “hermano”, pero simplemente no le salía decirle “hermana” a Eva. Sentía que sería forzado, incluso hipócrita.

A Eva no le molestó el trato distante. Mostró una sonrisa relajada.

—No te preocupes, solo necesito descansar un poco. Seguro que esto no afectará para nada la competencia.

Sabrina asintió.

—Qué bueno escuchar eso.

Después, se giró hacia Martín.

—Si no hay nada más, me retiro.

Martín le devolvió una mirada comprensiva.

—Claro, has tenido un día pesado. Ve a descansar temprano.

Cuando Sabrina salió, Federico por fin rompió el silencio.

—Eva, dinos la verdad: eso de que te pusiste frente a Rocío, ¿fue para ayudar a Sabrina?

Eva se encogió de hombros, resignada.

—No, lo que dije es cierto.

Federico la observó con una mirada tan afilada como la de un halcón, escudriñando cualquier rastro de mentira. Al ver que Eva se mantenía firme y sin titubear, apartó la mirada al fin.

...

Afuera de la habitación, Rocío aprovechó el momento en que Sabrina y la familia Ramos entraron a platicar, para acercarse a Sebastián.

—Sebastián, ¿mañana tienes tiempo? ¿Te gustaría ir conmigo al club de tiro?

Su tono sonaba más amable que antes. Si bien siempre había mostrado cierto interés en Sebastián, antes solía tratarlo con un aire de superioridad imposible de ocultar.

Volteó a ver a Rocío y notó que tampoco tenía buena cara. ¿Será que discutieron? ¿Por eso Hache estuvo de malas todo el día y no se concentró en nada?

Aunque tenía mil ideas revoloteando en la cabeza, prefirió no meterse en asuntos ajenos.

Como Sebastián no decía nada para romper ese silencio incómodo, Sabrina decidió tomar la iniciativa.

—Hache, ¿vas a regresar conmigo o prefieres quedarte un rato platicando con la señorita Hoyos?

Hache levantó la mirada y la observó un instante. Ese instante, cargado de tensión, dejó a Sabrina aún más confundida. ¿Qué le pasa hoy?

La voz de Hache, clara y directa, rompió el momento.

—Me regreso con la señorita Ibáñez.

Sabrina todavía tenía cosas pendientes, así que tampoco podía quedarse más tiempo. Asintió a Rocío a modo de despedida y se marchó del hospital.

Ya en el carro, Sebastián esperó a que Sabrina se pusiera el cinturón antes de arrancar.

Sabrina dudó un buen rato, hasta que por fin se animó a preguntar:

—Hache, ¿te pasa algo hoy? Te noto de malas.

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