Entrar Via

La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 896

La escena quedó congelada unos segundos.

Pero enseguida, las carcajadas burlonas de la gente rompieron el silencio.

—¡Jajaja! ¡Miren cómo quedó, qué risa!

—¿Qué diosa ni qué nada? Más bien parece un perro apaleado.

—Rápido, graba cómo se ve ahora y súbelo a internet.

Eva, en toda su vida, jamás se había sentido tan humillada y derrotada.

Era como si cualquiera tuviera derecho a pisotearla.

Por ser la hija de la amante, todos se sentían con permiso de insultarla, de burlarse de ella.

Ni siquiera supo cómo logró salir del lugar del concurso.

Apenas puso un pie fuera, Fidel y Nicolás corrieron hacia ella.

Al verla tan desaliñada y con la dignidad por los suelos, ambos se quedaron paralizados.

Nunca antes habían visto a Eva en un estado tan lamentable.

Pero después del asombro, lo que sintieron fue una rabia feroz, mezclada con una profunda compasión.

Fidel apretó los dientes, lleno de furia.

—¡Esto fue cosa de Sabrina, seguro!

La noticia sobre Sabrina apenas estaba bajando de los titulares, y de pronto explotó lo de Eva: que era hija ilegítima.

Era evidente que Sabrina había contraatacado.

Nicolás se acercó para sostener a Eva, dispuesto a preguntarle qué había pasado, pero en ese momento, el cuerpo de Eva se aflojó y se desmayó en sus brazos.

...

La noticia de que Eva era hija ilegítima causó un terremoto en la alta sociedad.

Ella, la principal socialité, motivo de deseo para todas las familias poderosas, ahora tenía la reputación hecha trizas.

La imagen de Eva se había construido con tanto esmero, ¿y al final resultaba ser hija de la amante?

Muchas familias, que despreciaban a los hijos fuera del matrimonio, se apresuraron a marcar distancia con Eva.

Las acciones del Grupo Ramos se desplomaron de inmediato.

Hasta los detalles sobre la mamá de Eva salieron a la luz. Nadie más que Sabrina pudo haber hecho esto.

Martín, ciego de furia, aventó al piso el vaso de jugo que tenía en la mano.

—¡Pum!

El vaso se rompió en mil pedazos, el sonido retumbando en la oficina.

—¡Esa desgraciada! —le temblaba la voz por la rabia—. Llama a esa infeliz de inmediato, ¡quiero que regrese ya!

Federico asintió y estaba por salir, pero de pronto se detuvo, como si se le hubiera encendido una idea.

—Papá, ¿no crees que Sabrina pensó que nosotros fuimos los que filtramos que es hija ilegítima? ¿Y por eso quiso arrastrar a Eva también, como venganza?

El pecho de Martín subía y bajaba, incapaz de controlar la rabia.

—Esto no fue una decisión impulsiva, ¡lo tenía planeado desde hace tiempo!

Nos odia a mí, a Eva, a toda la familia Ramos desde hace mucho.

Martín, fuera de sí como pocas veces, golpeó la mesa.

—En el Grupo Ramos también está el esfuerzo de Celeste. ¿Acaso a Sabrina no le importó que, al hacer público esto, también nos iba a perjudicar a todos?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada