—Hace las cosas sin dejar cabos sueltos, se nota que tiene su buena dosis de astucia. No me extraña que Eva haya terminado tan mal parada frente a ella —comentó Fidel, con una mueca resignada.
—Supongo que ya te diste cuenta —siguió Fidel, cruzando los brazos—. Ahora hay rumores de Eva por toda la red, y no hay forma de frenarlos. No sólo están atacando a Eva, también los Ramos están quedando en ridículo.
Ulises, que apenas tenía referencias de Sabrina —y todas venían de lo que Rocío le había contado—, preguntó sin rodeos:
—¿Por qué Sabrina haría algo así?
—Creo que por un lado quería responder a los ataques —aventó Fidel, pensativo—. Pero lo más importante es que no quiere regresar a la familia Ramos como si no tuviera derecho ni voz.
Luego, Fidel le explicó a Ulises todo el asunto de Martín y sus intentos por llevar de vuelta a Sabrina a la familia Ramos.
—Ahora Sabrina tiene a André y a Gabriel Castillo de su lado, y esto es Colombia. Si quieres buscarle problemas, la vas a tener muy complicada.
Ulises lo miró, la mirada dura, directa.
—¿Entonces piensas quedarte de brazos cruzados, dejar que Eva se trague todo esto sola?
Fidel se encogió de hombros.
—¿Acaso tienes cómo arrebatarle a Sabrina a André y Gabriel? Por lo que sé, incluso hay gente de Gabriel cuidando a Sabrina en las sombras.
La comisura de los labios de Ulises se curvó apenas, dejando ver una mueca helada.
—Cuando uno se lo propone, no hay nada imposible.
...
Mientras seguían discutiendo, Rocío salió del pasillo.
—Eva ya se cambió de ropa y está más tranquila. Si quieren, pueden ir a verla.
Apenas escuchó esto, Fidel dejó plantado a Ulises y caminó rápido hacia la habitación.
Ulises hizo ademán de seguirlo, pero Rocío lo detuvo con la mano.
—Hermano, quiero hablar contigo un momento.
Ulises la miró, arqueando una ceja.
Ulises fijó su mirada en la pintura, y por un momento, sus ojos se suavizaron, dejando ver una ternura poco habitual en él.
—No compré este cuadro para Eva.
Rocío se quedó muda de la sorpresa.
—¿No era para Eva?
Casi siempre, cuando Ulises se enteraba de que algo le gustaba a Eva, no dudaba en dárselo sin pensarlo. ¿Y ahora resulta que hay algo que Ulises no quiere regalarle ni a Eva?
Ulises volvió a observar el cuadro, y después dirigió la vista a otras obras cuidadosamente enmarcadas en la pared.
—Las obras de Summer las quiero para mi propia colección.
Rocío no era experta en arte, pero desde pequeña sabía que el mayor sueño de su hermano era ser pintor. Tenía un talento natural para el dibujo, eso era innegable.
Lástima que durante las luchas en la familia, Ulises había terminado con los tendones de ambas manos dañados. Para la vida diaria, ejercitarse o incluso practicar deportes, no había mayor problema. Pero para algo tan delicado como pintar, volver a ese nivel era casi imposible.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...