Sebastián reflexionó un momento y asintió suavemente.
—Así que es eso... bueno, está bien.
Sabrina decidió que era momento de compartir sus planes con Sebastián.
—Entré al Grupo Ramos no solo por pasar el rato, sino porque, igual que Federico y los demás, pienso convertirme en una de las socias con más peso en el grupo. Por eso, necesito a alguien hábil y en quien de verdad pueda confiar, alguien que esté siempre conmigo para protegerme.
Sabrina lo miró de frente, con sinceridad.
—Sé que en tu trabajo anterior te pagaban muy bien. Yo estoy dispuesta a ofrecerte el doble, además de asignarte una casa y un carro. Al final del año, también recibirías un bono. Si tienes alguna otra petición, dímela. Mientras esté a mi alcance, haré todo lo posible por cumplirla.
Hizo una pausa, y después añadió:
—Si no tienes un trabajo que te ate demasiado, ¿por qué no te lo piensas y consideras mi propuesta?
Al terminar de hablar, Sabrina dejó que el silencio se instalara en la habitación, dándole a Sebastián tiempo para considerar su oferta.
Sin embargo, en ese momento, Sebastián solo podía pensar en una cosa. Desde que escuchó la frase "alguien en quien pueda confiar", esas palabras no dejaban de resonar en su cabeza. El resto se le escurrió como agua entre los dedos.
Sabrina esperó un rato, pero él no decía nada. Al observar su expresión, parecía perdido en sus pensamientos. Ni siquiera podía estar segura de que hubiese escuchado lo que acababa de decir.
No pudo evitar preguntar:
—Hache, ¿me estás escuchando?
Sebastián volvió en sí de golpe.
—¿Eh? ¿Qué?
...Definitivamente, no estaba escuchando.
Sabrina, sin perder la paciencia, repitió:
—Lo que quiero es contratarte como mi guardaespaldas. Puedes poner las condiciones que quieras. Sobre el sueldo, ¿tienes alguna exigencia?
Sebastián respondió:
—...No.
Sabrina preguntó con cautela:
—¿Quieres pensarlo un poco más antes de decidir, o...?
Sebastián la interrumpió:
—No, no hace falta pensarlo.
Sabrina sintió cómo se le apretaba el pecho de los nervios, una sensación extraña y difícil de describir.
Hacía mucho que no se ponía tan nerviosa. Ni siquiera en las competencias sentía algo parecido.
—¿Entonces, cuál es tu decisión?
Sebastián contestó:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada
Not to mention that the translation is flawed too, right!?...
Wow, what a joke! It's only released up to chapter 200, after which it's blocked, and then released again from chapter 1434 onwards. That's ridiculous!...