"Mamá de Javier, gracias, gracias por no despreciarnos…" La tía Celeste no dejaba de dar las gracias con las manos firmemente sujetas a las de la abuela Zesati, luchando por contener las lágrimas.
Con una sonrisa, la abuela Zesati le dio unas palmaditas en el hombro a la tía Celeste. "Mira, Celeste, la vida está llena de obstáculos, pero una vez que superas uno, todo mejora. Como dice Bob Esponja, 'lo que te angustia hoy, mañana será historia. ¡Ánimo, que tu brillo no se apague!'" Al final, la abuela Zesati incluso imitó la voz de Bob Esponja, logrando alcanzar una precisión sorprendente.
La tía Celeste no pudo evitar sonreír entre lágrimas. "¡Sigues siendo igual que en tus años mozos!"
"Eso es porque tengo un espíritu joven," respondió la abuela Zesati.
Esa noche, Gabriela se quedó a cenar en la mansión de los Zesati.
Después de la cena, la abuela Zesati personalmente mostró a la tía Celeste y a Tiago su habitación, teniendo en cuenta que podrían no saber cómo usar el baño y los electrodomésticos que había en la residencia, les instruyó: "Mira, Celeste, este es el baño, donde puedes ducharte y lavarte la cara. Este es el inodoro inteligente..."
"Si necesitas algo, solo toma este teléfono, presiona este botón, el que tiene el dibujo de la personita y pídeles lo que necesites; ellos se encargarán de subírtelo."
"De veras que lamento haberte causado tantas las molestias", dijo la tía Celeste, sintiéndose algo incómoda.
"No te preocupes, somos una familia." La abuela Zesati continuó hablando: "Aquí tienes pijamas y ropa para cambiarte. Recuerda, ahora que estás aquí, Tiago y tú deben sentirse como en su casa. Si se ponen formales conmigo, me voy a enojar. Y no es necesario que me lo agradezcan, entre nosotras esas formalidades no son necesarias."
La tía Celeste se tragó el "gracias" que tenía preparado y, apretando la mano de la abuela Zesati, guardó silencio.
Después de pasar un rato más en la habitación, conversando con la tía Celeste, la abuela Zesati bajó al salón.
Gabriela y Sebastián estaban sentados en el sofá viendo la televisión.
La abuela Zesati suspiró al acercarse. "Pobre Celeste, parece que todas las desgracias del mundo cayeron sobre ella."

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera del Poder
Buen dia, habia entendido que la novela era gratis, gracias 😊...
Buen dia...