Patrick regresó a Colina del Eclipse sintiéndose derrotado, arrastrando los pies y con los hombros caídos como si el peso del mundo se le viniera encima.
Apenas bajó del carro, el mayordomo Clément se le acercó a toda prisa, la ansiedad reflejada en su rostro.
—Señor, Cristian Ward se escapó.
Patrick se quedó mudo por un instante. El aire pareció atorarse en su pecho.
—¿Cómo que se escapó? ¿Qué pasó?
Clément tragó saliva y explicó con voz temblorosa:
—Hoy la señora... bueno, Delphine dijo que él había muerto. Pero cuando entraron los empleados para sacar el cuerpo, resultaron heridos, fueron atacados.
Desde que salió el resultado de la prueba de paternidad, Patrick había prohibido que alguien siguiera llamando “señora” a Delphine. Solo escuchar el nombre le hacía apretar los dientes.
El rostro de Patrick se ensombreció aún más, y la mano que sostenía el bastón apretó con tal fuerza que temblaba.
—Llama a Dan ahora mismo —ordenó con un tono tan cortante como un machete—. Que regrese de inmediato.
En estos días, si Patrick tenía algún problema, lo primero en lo que pensaba era en Dan, su hijo de sangre.
Mientras tanto, Alicia se había dedicado como loca a vaciar todo lo que podía de Lago Negro. Patrick, por su parte, todo lo que no había querido darle a Dan en el pasado, ahora se lo transfería sin dudarlo, sobre todo después de recuperarlo de manos de Cristian.
Lo que Alicia se había llevado le daba igual; al final de cuentas, era para Paulina, su hija. Uno era su hijo, la otra su hija. Al final, todo quedaba en familia. Era su manera de intentar compensarles.
Clément, al escuchar la orden de llamar a Dan, se quedó rígido.
—Pero... el señor Dan ya se fue a París.
—¿Qué?
La noticia lo descolocó por completo. ¿A París, justo ahora? ¿Es que Dan no entendía lo que estaba pasando con Alicia?
Patrick nunca estuvo muy convencido de dejar que Alicia tomara el control de Lago Negro, sobre todo por Rylan, ese tipo mucho más joven que ella. No entendía qué le veía a ese chamaco. Si Alicia lo dejara, no le importaría que se hiciera cargo de la empresa.
Pero Rylan... eso sí que no lo podía aceptar.


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