Al final, Fabio no respondió a ninguna de las preguntas de ellas.
Andrea, al ver ese silencio suyo, simplemente se dio la vuelta y se fue. Fabio todavía intentó detenerla.
Pero en ese momento, Mathieu se le puso enfrente.
—¿Ni siquiera puedes responder una pregunta tan simple? Entonces seguro que sí sabes algo —le soltó Mathieu.
—¡Quítate de en medio! —le tiró Fabio, impaciente.
—Ya comí hace rato.
Fabio se quedó sin palabras unos segundos. Al escuchar eso, no pudo evitar mirar a Mathieu como si estuviera viendo a un bicho raro.
—¿Tienes algún problema o qué? —aventó, desconcertado.
¿A él qué le importaba si Mathieu había comido o no?
Sí, él mismo no había probado bocado, pero de ahí a que Mathieu estuviera presumiendo que sí había comido... ¿qué rayos?
Mathieu se encogió de hombros.
—Andrea me trajo comida.
Fabio, que ya estaba a punto de empujarlo para ir tras Andrea, se quedó helado por un instante al oír eso.
Andrea, esa canija, nunca le había llevado ni una torta.
...
Después de que Skye terminó con la inyección, Andrea la llevó directo al hotel.
Durante todo el trayecto, Skye no paró de hablar, soltando una letanía de insultos contra Fabio.
Fue así como Andrea se enteró de que la cama de su prometido, la noche anterior, había sido ocupada por Yolanda, la prima de Fabio.
Ahora todo cuadraba: por eso Skye estaba tan furiosa y fue directo a buscar pleito con Fabio.
En ese momento, no podía desquitarse con Yolanda, así que optó por buscar a los Espinosa y armarles un escándalo. Ni Lydia se salvó: también recibió varios cachetadones.
—Este lugar está de cabeza, deberían cubrirlo con nieve y perderlo para siempre —bufó Skye, que seguía echando chispas.
Lo único que quería era regresar y poner en su lugar a esa parejita traicionera. Pero seguía atrapada ahí, y no podía hacer nada al respecto.
Mientras tanto, Skye se fijó en la mano de Andrea y vio las marcas de congelamiento.
—Ay, ¿te salieron ampollas? Qué frío hace aquí, no inventes.
Andrea asintió.
—Fue ese día en el acantilado, casi me congelo.
Normalmente, siempre estaban en el carro o en habitaciones con aire acondicionado, así que era difícil que les pasara algo así.
Al escuchar la palabra “acantilado”, Skye se quedó callada y la expresión se le endureció.
Recordó la actitud de Fabio cuando Andrea fue secuestrada.


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