Si yo estaba bien, ella también.
Pero en cuanto algo me pasaba, ella reaccionaba con una velocidad que daba miedo: certera, dura y sin vacilar.
Cristian apretó los dientes.
—Madre, nos tienen acorralados, ¿de verdad piensas que hay alguna forma de salir vivos de esto?
Delphine se quedó en silencio, el aire se congeló a su alrededor.
—¿Qué quieres decir con eso?
Cristian levantó la voz, casi gritando:
—¡Lago Negro! O lo recuperamos o morimos en el intento.
—¿Estás con Alicia? Entonces dile bien claro: si quiere que su hija siga con vida, que me devuelva todo Lago Negro.
—¡Lago Negro es mío! Nadie va a venir a quitármelo así como así.
Nomás de pensar en Lago Negro, a Cristian se le encendía la sangre.
Desde pequeño, le habían metido en la cabeza una sola idea: Lago Negro era suyo. Todo para él.
Y ahora, ¿a poco estos llegaron y ya? ¿Así, de la nada, querían arrebatárselo?
La cara de Cristian se retorció de rabia, los músculos tensos y la mirada encendida.
Delphine, con la respiración entrecortada, miró directo a Alicia.
—Quiere todo Lago Negro —escupió, como si la palabra le quemara la lengua.
Alicia no titubeó ni un segundo.
—Está bien.
En ese momento, no importaba qué pidiera Cristian, Alicia estaba dispuesta a dárselo todo.
Claro, siempre y cuando él fuera capaz de sostenerlo.
Delphine, sin dudar, acercó el celular a su boca.
—Dijo que sí.
Cristian aprovechó:
—Que se largue de Littassili ahora mismo. Y todo lo que sacó de Lago Negro, que me lo devuelvan, hasta el último peso.
El celular de Delphine estaba en altavoz.
Alicia repitió, igual de firme:
—De acuerdo.
Ni un titubeo.
Cristian escuchó sus respuestas y sintió cómo la locura le subía hasta la cabeza.
...
De verdad, Cristian se había salido de control.
Desde que Patrick lo desconoció como hijo, no había podido digerir el golpe.
En estos días de fuga, los demás no perdían oportunidad de burlarse de él por su origen.
Eso era lo que más le dolía, lo que más le ardía por dentro.
Por eso, tenía que recuperar Lago Negro.
Solo volviendo a ser el dueño, los demás dejarían de menospreciarlo. Solo así, todos los que se burlaron, pagarían caro.


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