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La Heredera: Gambito de Diamantes romance Capítulo 1324

—Llévensela y enciérrenla —ordenó René, con voz tajante.

El mayordomo asintió sin cuestionar ni una palabra.

—Sí, señor.

Al escuchar que iban a encerrarla, Solène sintió que el corazón se le caía al suelo. El miedo la sacudió de pies a cabeza.

—No, no puedes hacerme esto —suplicó, la voz cargada de angustia—. ¿Por qué me vas a encerrar? ¿Qué piensas hacerme?

René ni siquiera la miró.

—Si tú y Yannick de verdad están tramando algo contra Isabel, los voy a entregar directamente a la familia Allende para que ellos se encarguen —declaró, con un tono que no dejaba espacio a dudas.

No había vuelta atrás. René no pensaba arriesgarse ni un poquito más. Sabía demasiado bien lo que significaba enemistarse con Esteban. Las consecuencias podían ser devastadoras.

¡Maldita mujer! Hace tres años, Esteban prácticamente borró del mapa a la familia Méndez, y aun así, Solène se atrevía a maquinar planes contra Isabel. ¿De verdad pensaba que la familia Allende era un grupo al que podía manipular a su antojo?

Cuando Solène oyó que, si todo salía a la luz, la entregarían a la familia Allende, la desesperanza la abrazó como una ola helada.

—No, no me hagas esto. Después de todos estos años, después de todo lo que vivimos, ¿cómo puedes tratarme así? —lloriqueó, intentando apelar a los recuerdos compartidos.

Quiso aferrarse a la amistad, a los años juntos, esperando que eso ablandara el corazón de René. Pero…

Ya era imposible salir de la familia Méndez. Tuvo su oportunidad antes, pero no se fue. Ahora, ya no había vuelta atrás.

Caer en manos de la familia Allende, sobre todo por conspirar contra Isabel, era una condena peor que cualquier pesadilla.

Tanto René como Solène sabían exactamente lo que eso significaba.

—No, no me hagas esto, déjame ir. Prometo que me voy de la familia Méndez ahora mismo —siguió rogando, mientras los empleados la arrastraban hacia la puerta.

Aun así, no dejaba de gritarle a René, la voz quebrada por la desesperación.

No podía permitir que la entregaran a la familia Allende. Mucho menos junto con Yannick. Si ambos caían en sus manos, se acababa todo, no habría escapatoria.

—¡René, René…! —el grito de Solène se fue apagando con la distancia, hasta que solo quedó el eco entre las paredes.

Capítulo 1324 1

Capítulo 1324 2

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