Fabio estaba a punto de perder la cabeza.
No podía dejar de pensar en que Andrea estaba por casarse con Mathieu. Casarse… Hasta hace poco, nunca se había tomado en serio ese asunto. Siempre había creído que lo de Andrea y Mathieu era puro teatro.
¡Seguro lo hacía solo para molestarlo!
Estaba convencido de que Andrea se sentía celosa porque él había sido demasiado atento con Lavinia, y todo era una reacción infantil de su parte.
Pero ahora…
Recordó claramente lo que Bastien le había dicho hace un momento por teléfono: que Andrea iba a casarse con Mathieu. Eso le revolvió los pensamientos y lo descolocó por completo.
Volteó hacia Lucio:
—Investiga si es cierto que Andrea y Mathieu van a casarse.
¿Casarse? Ni lo sueñe. Andrea había crecido bajo su cuidado… Si pensaba en casarse, primero tendría que pasar por él.
Lucio asintió:
—¿Y lo de regresar a Puerto San Rafael?
Hace poco, Bastien le había dejado bien claro por teléfono que ya no podía ayudarlos. Eso ponía nervioso a Lucio.
Lavinia, por su parte, se puso mucho más ansiosa al notar que Fabio ahora estaba más pendiente de Andrea y Mathieu que de ella.
—Hermano, tenemos que regresar a Puerto San Rafael ahora mismo.
Su voz salía entrecortada del dolor.
Si no volvían cuanto antes, sentía un miedo tremendo… No quería regresar a ese lugar que cada noche le provocaba pesadillas.
Al escucharla, Lucio también miró a Fabio, esperando una decisión.
Fabio sentía que la cabeza le iba a estallar.
—Tú verás la manera de llevarla de regreso.
Le dijo esto a Lucio, pero ese “tú” hizo que Lavinia se pusiera aún más nerviosa:
—¿Qué quieres decir con eso, hermano?
¿Ahora Lucio tenía que encargarse de llevarla de vuelta? ¿Y él? ¿Acaso ahora todo su interés se había volcado en Andrea?
Fabio no respondió. Simplemente tomó su copa de vino tinto y le dio un trago.
Lucio arrugó el entrecejo:
—Está difícil, la policía ya viene en camino.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera: Gambito de Diamantes