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La Heredera: Gambito de Diamantes romance Capítulo 1541

Al final, Skye ni supo cómo logró salir de la cafetería.

Marcó el número de Susana, quien contestó rápidamente.

—Por cómo te oyes, seguro que acabas de ver a Ángel, ¿verdad?

—¿Cómo lo sabes?

—Era fácil adivinarlo por la hora.

Si estuviera trabajando con Bastien, no la estaría llamando a esta hora por nada del mundo.

Solo había una razón para que la llamara ahora: acababa de reunirse con Ángel.

Y sobre todo, por el tono de voz de Skye al hablar, Susana supo de inmediato que Ángel la había hecho enojar.

—A ver, cuéntame, ¿qué se dijeron?

Si le llamaba justo después de verlo, seguro que no fue para nada bueno.

Ya se lo había advertido, si su relación con Ángel llegaba a algo serio, su vida sería muy difícil.

Y no por otra cosa, sino por la calaña de la familia Orozco.

Antes, Skye no le creía mucho, decía que Ángel la protegería.

¡Ja!

Decir eso era para reírse.

¿Cuánto dura la protección de un hombre?

Todo Puerto San Rafael pensaba que Fabio protegía mucho a Andrea, ¿y qué pasó al final?

¿No fue acaso que la familia Espinosa la maltrató tanto que tuvo que huir a Irlanda?

Aunque Ángel no tenía una hermana como Lavinia, su madre… era una figura de gran autoridad en la familia Orozco.

Por muy firme que fuera Ángel, muchas veces tenía que escuchar a su madre.

Aunque no era un completo niño de mamá, ¡casi lo era!

—¿Qué me dijo? Pues que me voy a casar con Bastien —resopló Skye.

Susana se quedó perpleja.

—¿¿¿???

Pero…

¿De dónde sacaba esa idea?

Había visto infieles…

Pero nunca uno que, siendo infiel, le echara toda la culpa a su pareja. Ángel era el ejemplo perfecto.

Esto iba más allá de ser un desgraciado.

Si lo que dijo llegaba a oídos de la familia Orozco, ¿quién sabe cómo los mayores de la familia insultarían a Skye?

Descarada…

—Que se vaya al diablo. Ya no me importa, no pienso hacerle caso.

Ganar buen dinero, mantenerse.

Ese era el único objetivo de Skye ahora.

En cuanto a Ángel, un hombre descarado, ¿iba a permitir que siguiera afectándola?

—Claro que no puedes hacerle caso.

—Bueno, te dejo, tengo que volver a la oficina.

Aunque Bastien le había dado libertad para decidir, ella prefería volver y preguntarle primero.

***

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