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La Heredera: Gambito de Diamantes romance Capítulo 956

Carlos le lanzó una mirada a Paulina, haciéndole una señal sutil.

Paulina siguió la dirección de esa mirada y, de inmediato, notó que Patrick y Quentin estaban parados no muy lejos.

De pronto, el queso fundido que antes le parecía irresistible, perdió todo su encanto...

...

Cinco minutos después.

Al final, Patrick consiguió su oportunidad para hablar a solas con Paulina.

Pero Carlos se quedó bastante cerca, observando de lejos.

Eso hizo que Patrick, aunque ardía de coraje por dentro, no se atreviera a regañar siquiera a Paulina.

Durante todo este tiempo, el caos entre Lago Negro y la familia Ward había comenzado por culpa de Paulina.

Sin embargo, ahora que tenía enfrente a la supuesta responsable de todo, Patrick solo podía tragarse el enojo.

Recordó las palabras de Delphine antes de venir...

Patrick, haciendo un esfuerzo, intentó sonar amable con Paulina:

—Ven conmigo a Colina del Eclipse, ese es tu hogar.

Tardó bastante en decidir cómo abordar el tema, pero al final eligió esas palabras.

Sin embargo, en cuanto Paulina las escuchó, arrugó la frente y replicó:

—¿Tú de veras crees que si me voy contigo a Colina del Eclipse, todo este problema se va a resolver?

—¿A qué te refieres? —preguntó Patrick, confundido, mirándola fijamente.

Paulina fue directa:

—Yo solo soy la excusa que usaron para provocar el caos en Lago Negro. Buscarme a mí no sirve de nada.

Durante este tiempo al lado de Carlos, Paulina siempre había sentido esa hostilidad tan profunda hacia Lago Negro. Era una enemistad tan arraigada que no podía ser solo por un simple desacuerdo.

Paulina no era ingenua...

Así que, en este momento, cuando Patrick la buscó, ella también fue directa.

Patrick frunció el ceño:

—¿Solo eres una excusa?

Paulina asintió con firmeza:

—Sí.

El semblante de Patrick se endureció al instante.

La miró, entrecerrando los ojos:

—Pauli, sé que me guardas rencor, que me odias porque durante todos estos años no he cumplido con mi papel de padre.

—Pero Pauli... sigo siendo tu padre.

Esa última frase, "sigo siendo tu padre", Patrick la dijo apretando la mandíbula, como si quisiera recordarle a Paulina lo que era importante.

Paulina entendió perfectamente. Aunque solía ser desenvuelta y bromista, en los momentos cruciales, su mente era afilada como navaja.

Al escuchar ese "sigo siendo tu padre", Paulina esbozó una media sonrisa.

Pero en esa sonrisa solo había burla...

Patrick no soportaba que una cría lo tratara de esa forma. Volvió a respirar hondo y le insistió:

—Ven conmigo a Colina del Eclipse, ¿sí?

Estos días, Patrick había estado como loco, buscándola, queriendo verla a toda costa.

Ahora que por fin la tenía enfrente, pensaba lograr al menos uno de sus objetivos.

Desde su perspectiva, si Paulina, considerando lo cercana que estaba con Carlos, regresaba con él a Colina del Eclipse, entonces Carlos tendría que pensárselo dos veces antes de hacerle algo a Lago Negro...

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