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La Heredera Salió del Infierno romance Capítulo 381

¿Acaso el Director Valdés había olvidado que detrás de él estaba el Grupo Sandoval?

Ese pánico constante no era propio de un líder.

Y para colmo, le había dado una bofetada.

José Sandoval, ya recuperado del shock inicial, no había olvidado la cachetada que el Director Valdés le había propinado.

El Director Valdés, por su parte, casi se ríe de la arrogancia de José.

—¿Crees que conseguir una inversión es un juego de niños? ¿Acaso el dinero de tu familia se puede comparar con los recursos y contactos que tiene el Grupo Fuentes en el mundo del espectáculo?

A José no le gustó nada oír eso.

¿Desde cuándo su familia era menos que la familia Fuentes?

José miró al Director Valdés con impaciencia y frunció el ceño. —Director, ¡deje de ser tan alarmista! La familia Sandoval no es ninguna improvisada. Si es necesario, ¡le diré a mi papá que invierta más!

—Y le aseguro que no será menos de la cantidad que la familia Fuentes nos prometió. ¿Contento?

La confianza descarada y la seguridad de José hicieron dudar al Director Valdés por un momento.

Lo observó fijamente por unos segundos y decidió darle una oportunidad.

El Director Valdés sonrió con frialdad. —Bien, ya que lo pones así, te daré una oportunidad.

—Pero… más te vale cumplir tu palabra, ¡o si no…!

Soltó una risa amenazante y dijo, palabra por palabra:

—¡Terminarás rogándole de rodillas a la familia Fuentes que regrese!

Desde que José entró en el mundo del espectáculo, siempre lo habían tratado como a un rey. Jamás había visto una expresión como la del Director Valdés. Se quedó helado y, justo cuando iba a responderle, la puerta del camerino se abrió de golpe.

—¡José!

Tania Sandoval asomó la cabeza con una sonrisa dulce, sosteniendo un ramo de flores.

—¡Vine a felicitarte por el increíble concierto de hoy!

—Hola, usted debe ser el jefe de mi hermano. ¿Estaban en una reunión? ¿Los interrumpí?

El Director Valdés no tenía ganas de seguirle el juego. Se dirigió directamente a José.

—José, hay cosas que preferiría no decir, pero ahora debo advertirte.

Lanzó una mirada cargada de significado hacia Tania. —Hay personas que parecen un ángel por fuera, pero por dentro no son tan puras. Supongo que conoces el dicho: no todo lo que brilla es oro. No vaya a ser que te vendan y termines ayudándoles a contar el dinero.

El rostro de Tania se puso pálido como el papel. Apretó el ramo con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.

No entendía a qué venían las palabras del Director Valdés.

Y además, lo dijo mirándola directamente a ella.

Aunque fuera tonta, Tania entendió que la estaba atacando con indirectas.

Pero no recordaba haber tenido ningún problema con ese hombre.

Los ojos de Tania se enrojecieron al instante. Con una rapidez asombrosa, hizo una reverencia ante el Director Valdés, su voz quebrada por el llanto.

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