Kennedy
—¡No inventes! Nadie tiene oportunidad contra ti. ¡Te ves guapísima! Ahora, el toque final —me dijo mientras me pasaba unos aretes largos de cristal negro.
Di unos pasos hacia atrás para verme completa y no se equivocaba; hizo un gran trabajo. Mi cabello rubio estaba recogido en una cola de caballo alta con ondas ligeras y un broche de cristales negros.
El maquillaje de mis ojos era oscuro y sexy, pero suave, lo que hacía que el azul de mi mirada resaltara mucho. Un poco de brillo destacaba mis mejillas y el labial rojo intenso contrastaba con todo el negro. Me veía como yo misma, pero mejorada. Luego me di la vuelta y vi que no era la única que se había arreglado tanto.
Rayna llevaba un vestido de terciopelo verde bosque que se veía suave y lujoso. Las mangas largas acentuaban sus brazos y el cuello de ojal hacía que su cuello pareciera elegante, además de que dejaba libre la zona donde iría su marca.
Su falda era un poco amplia y le llegaba al muslo, como la mía. Cuando se dio la vuelta, noté que tenía toda la espalda descubierta, mostrando su piel suave. Dejó su cabello suelto, pero peinado sobre un hombro para lucir su tono de piel canela.
—¡Jeremiah se va a morir cuando te vea! —le dije entre risas—. O bueno, lo más probable es que otros mueran por verte a ti. ¡Estás guapísima! Capaz que ni te deja bajar. —Sonrió mientras yo me echaba aire con la mano de forma dramática.
Antes de que pudiéramos seguir admirándonos, alguien tocó a mi puerta. Se puso sus zapatillas color piel y fuimos juntas a abrir.
Al abrir la puerta, nos encontramos con todos mis amigos; se veían mejor que nunca. Estos chicos se esmeraron esta noche. Los he visto en todos los bailes y fiestas que ha organizado nuestra manada, pero esto no tenía comparación.
Había algo en la forma en que les quedaban los trajes que proyectaba mucha autoridad. Jeremiah traía un traje gris acero con una camisa negra que parecía que iba a reventar las costuras si hacía un mal movimiento.
Ben y Jason prefirieron un traje negro tradicional con camisa blanca, aunque Ben llevaba una corbata azul fuerte y Jason decidió ir sin ella, dejando los botones de arriba abiertos. Tommy, con su necesidad de que siempre lo noten, traía un traje azul zafiro con una camisa gris oscuro y tampoco usaba corbata. Parecían un equipo poderoso y seguro tendrían que estarse quitando a las lobas sin compañero de encima.
—¡Guau! ¡Las dos se ven increíbles! —nos halagó Jeremiah un poco sin aliento.
Se acercó para darle un beso a Rayna y le susurró algo al oído que hizo que ella se riera y se sonrojara. Luego se acercó a mí y me dio un beso en la sien.


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