Ben
Elara estaba más enojada porque la dejé en casa sana y salva antes de tomar a Chance e irme casi enseguida, que por el hecho de que me fuera. No me sorprendía. Ambos habíamos mantenido la distancia todo el día. No tenía un rango lo suficientemente alto para ser un compañero digno de ella, y Kennedy seguía apareciendo en mi cabeza cada vez que estaba cerca de Elara por demasiado tiempo. Era como si mi subconsciente no quisiera que olvidara a mi primer amor. Me dolía la cabeza y teníamos cosas que hacer, así que obligué a Chance a subirse a la camioneta y arranqué sin voltear atrás.
Hicimos el corto viaje de regreso en silencio. Una vez que estacionamos, Chance se fue a ponerse al corriente con Jason y Tommy para armar un plan de patrullaje que ahora incluía buscar drogas, pociones, hierbas y cualquier otra cosa sospechosa. Copyright ©️ 2025 Miss L Writes and Ember Mantel Productions
—¿Encontraron algo? —pregunté al entrar a la oficina del Alfa, donde Jer y Rayna estaban enfrascados en libros.
—Lo único que sabemos con certeza es que esta no es la primera vez que aparecen estas drogas...
—Pero nunca atraparon a nadie. —Jeremiah completó la frase de Rayna.
—¿Te vas a quedar en la casa de la manada, verdad? —Miré a mi futura Luna y supe la pelea que estaba por tener. Jason había estado distraído cada vez que me acompañó a Garra Negra. No había tenido oportunidad de observarlo aquí y sabía que Jer había fingido que eso no era grave. Todos habíamos estado mal desde la llegada de Rayna, la partida de Kennedy, ese ataque subterráneo a múltiples manadas, y ahora Rayna estaba embarazada con nuestro futuro. Nadie necesitaba tanto estrés.

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