Josefina notó de inmediato que algo andaba mal con su estado de ánimo. Sin dudarlo, subió al carro, cerró la puerta y se giró para mirarlo.
—¿Qué pasó?
Benjamín no respondió enseguida. Se inclinó hacia ella y la envolvió en un abrazo.
Estaban sentados uno al lado del otro, lo que hacía que abrazarse en esa posición fuera bastante incómodo.
Josefina acomodó un poco su cuerpo, girándose hacia él. Al ver la tristeza y la desolación impregnadas en su rostro, sintió una punzada de dolor en el corazón.
El interior del vehículo estaba envuelto en una atmósfera densa y opresiva, el sufrimiento fluía en el aire, volviendo el ambiente muy pesado.
Josefina dejó que él la estrechara con fuerza. Comenzó a acariciarle la espalda suavemente y le susurró:
—Puedes contármelo, tal vez hablarlo te haga sentir mejor.
Benjamín hundió el rostro en el hueco del cuello de ella, absorbiendo su calidez y su suave aroma.
Las emociones que había reprimido por tanto tiempo ya no pudieron contenerse; se desataron con la furia de un maremoto.
La apretó contra él con todas sus fuerzas.
Cuando era niño, envidiaba profundamente a su hermano mayor por tener la aprobación y la compañía de su padre.
Él no había nacido siendo un niño rebelde.
De pequeño, le llevaba sus excelentes notas a su padre con la esperanza de recibir al menos un cumplido, de la misma manera que su padre elogiaba a su hermano.
Pero nunca ocurrió.
Ambos eran igual de brillantes, pero su padre ni siquiera se dignaba a mirarlo.
Al crecer, se volvió rebelde.
Trató de llamar su atención de esa manera.
Aunque solo fueran regaños, quería sentir que a su padre le importaba.
Pero ni siquiera así funcionó.
Hizo salto en bungee, carreras clandestinas de autos, alpinismo extremo, exploración de cuevas...
Probó toda clase de deportes extremos. Su madre y su hermano siempre se preocupaban por él, le preguntaban cómo estaba, aterrorizados de que algo le pasara.
Pero su padre jamás lo hizo.
Si le pasaba algo o no, a su padre le daba exactamente igual.
Fue entonces cuando entendió que el problema no era que él no fuera lo suficientemente bueno; el problema era que en el corazón de su padre simplemente no había lugar para él.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte
Alguna forma de leer gratis?????...