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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 153

Benjamín frunció el ceño. Al ver su aspecto demacrado, tardó un rato en contestar:

—Conservarás tu puesto. En cuanto a lo demás, te lo compensaré de otra forma. Y no, no te voy a quitar a Alberto.

Magdalena levantó la vista hacia él.

—Benjamín, sé que te preocupas por Alberto, pero yo soy su madre, a mí me duele más. Lo de anoche fue solo un accidente. ¿Cómo crees que voy a dejar botado a mi propio hijo a propósito? De verdad estás malinterpretando todo.

Benjamín dejó escapar un leve sonido de afirmación.

—Si te malinterpreté, te pido una disculpa. Pero, Magdalena, procura que no vuelva a pasar algo parecido. Alberto apenas tiene tres años.

Magdalena abrazó a Alberto con más fuerza y prometió:

—Descuida, yo me encargaré de cuidarlo muy bien.

Después de una breve pausa, le preguntó con un tono lastimero:

—Benjamín, ¿de verdad no hay forma de recuperar esos aretes de zafiro? Le doy a Josefina lo que sea con tal de hacer un intercambio.

—Yo también puedo darte algo a cambio de eso —ofreció él.

Magdalena se mordió el labio y apartó la cara.

—No me interesa nada más. Solo quiero esos aretes de zafiro.

Un silencio pesado inundó la habitación.

La mirada de Benjamín se volvió sombría y su presencia desprendió una frialdad palpable.

La incomodidad llenó el lugar.

Ya afuera de la clínica, Teresa fue directa al grano:

—Jose, ¿tú y Benjamín ya arreglaron las cosas?

—No —negó Josefina con la cabeza—. Es imposible que nos arreglemos.

Teresa dejó escapar un ligero suspiro.

—Supongo que simplemente no están destinados a estar juntos. El problema es que Benjamín es muy terco; cuando se le mete una idea en la cabeza, nadie lo saca de ahí. Ya me advirtió que no me meta en los asuntos de ustedes, así que tengo las manos atadas...

Josefina la miró fijamente, con los ojos llenos de una claridad abrumadora y totalmente en calma.

—Mamá, tienes que ayudarme a buscar una solución. Si Benjamín y yo seguimos en este estira y afloja, nadie va a terminar bien.

Su único deseo era firmar los papeles del divorcio, marcar su distancia con Benjamín y alejarse lo más posible de él.

Estaba harta de rememorar tantas cosas que solo le causaban dolor y tristeza.

Al notar su rotunda determinación, Teresa dudó unos instantes antes de confesarle:

Capítulo 153 1

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