Al escuchar eso, Jimena se desconcertó por completo. Claramente no esperaba esa reacción, y negó con la cabeza por puro instinto.
—No, no es eso.
—Jimena, yo te parí. Sé perfectamente lo que pasa por tu cabeza —declaró la anciana, con un tono glacial.
—Te da lástima que no hayan terminado juntos. Me guardas rencor a mí, tu madre, y te la pasas buscando a esa mujer. Pero se te olvida un detalle: si no fuera por mí, ni siquiera habrías nacido.
—Pues ojalá no hubiera nacido —soltó Jimena sin pensar.
—¡Qué estupideces estás diciendo!
Josefina ya no pudo tolerarlo. ¿Cómo se atrevía a romperle el corazón a su abuela de esa manera?
—¡Ella es tu madre! Solo te fijas en que mi abuelo estaba atrapado en el matrimonio y no pudo quedarse con su amada, ¿pero te has puesto a pensar en lo que sintió mi abuela? ¿Crees que no le dolía la indiferencia de su marido? ¡Imagínate lo que siente ahora al enterarse de todo esto!
A Josefina le hervía la sangre del coraje.
—¡Eres tan egoísta!
Que su propia hija la insultara en su cara le cayó como una patada en el estómago. Con el rostro tenso, le contestó con sarcasmo:
—¿Y tú qué? Yo soy tu madre, ¿y qué estás haciendo ahora mismo?
Josefina esbozó una sonrisa amarga.
—Si yo tuviera una madre que me quisiera, que me cuidara y me protegiera, jamás en la vida haría algo para lastimarla.
—¡Tú...! —Jimena se quedó atragantada de coraje—. ¿En qué momento te traté mal? Tú eres la que...
—Si de verdad me hubieras querido, nunca habrías metido a Magdalena Salinas a esta casa —la cortó Josefina, con frialdad—. Así que ahórrate tus falsedades.
A Jimena casi le da un infarto del coraje; con el rostro descompuesto, la señaló con un dedo tembloroso, pero le faltaba el aire para seguir gritando.
Josefina volteó a ver a la anciana y suavizó la voz de inmediato.
—Abuela, nada de esto importa. Yo me quedaré a tu lado, siempre.
La señora Suárez observó a su hija como si fuera una completa desconocida. De pronto, preguntó:
—¿Fue tu padre quien te llevó a conocerla? Seguro se llevaron de maravilla, y por eso te llenó la cabeza con historias del pasado.


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