Benjamín acababa de bajar al estacionamiento. Al escuchar al guardaespaldas, su rostro se ensombreció por completo.
—Compárteme la ubicación.
Ellos ya iban persiguiendo el auto. Él se unió a la persecución enseguida y ordenó a su equipo de seguridad que acorralaran y bloquearan las rutas en esa zona.
Mientras tanto, dentro del pequeño BMW blanco.
El falso trabajador de limpieza miró por el espejo retrovisor y soltó una carcajada burlona. No esperaba que hubiera gente protegiéndola en las sombras, pero era una lástima que esos tipos fueran tan inútiles.
Su mirada se detuvo en la mujer del asiento trasero, y un atisbo de curiosidad apareció en sus ojos.
Aceleró, cambió de carril rápidamente, rebasó y tomó varias curvas a toda velocidad. En poco tiempo, logró sacudirse a los autos que lo seguían.
Luego, estacionó el auto en un tramo de la calle sin cámaras de seguridad, se bajó y abrió la puerta trasera. Tomó a Josefina por el rostro y la examinó minuciosamente.
Incluso le levantó los párpados para revisarle los ojos.
Le tomó un par de fotos a la cara, le arrancó un par de cabellos, y luego cerró la puerta y se marchó.
Mientras se alejaba, empezó a quitarse el disfraz.
Tiró la gorra, la máscara y la ropa de conserje en un bote de basura.
Al final, la silueta de un hombre alto desapareció en la oscuridad.
***
Un buen rato después, alguien despertó a Josefina.
Abrió los ojos confundida y se encontró con la mirada oscura y llena de angustia de Benjamín.
Se sorprendió por un segundo, se sentó de golpe y entonces recordó lo que había pasado justo antes de desmayarse.
De inmediato revisó su cuerpo y se dio cuenta de que su ropa estaba intacta y que no tenía ninguna herida.
—Estás a salvo —dijo Benjamín al ver su reacción.
Josefina dejó escapar un suspiro de alivio.
—¿Dónde estamos?
Benjamín le dijo la ubicación; aún no habían salido de la ciudad, solo estaban en una zona suburbana.
Cuando él llegó, vio el auto estacionado a un lado de la calle. Al abrir la puerta, la encontró inconsciente en los asientos traseros.
—Josefina, ¿recuerdas cómo era el tipo que te secuestró? —preguntó Benjamín con voz tensa.
Josefina frunció el ceño tratando de hacer memoria.
—Era un trabajador de limpieza, pero no logré verle bien la cara.


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