Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 276

Nuevo hogarLa Noche que Dejé de Esperarte ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

Josefina se mordió el labio, controlando sus emociones.

No entró a la habitación. Se quedó afuera un buen rato y, cuando estuvo segura de que ya no sentía ganas de llorar, por fin regresó.

La anciana ya se había quedado dormida. Ella se acostó directamente en la cama pequeña. Al ver el rostro pacífico de su abuela, arrancó de su pecho esa parte que aún le dolía y la desechó.

Ya no la necesitaba.

Hacía tiempo que había aceptado la realidad, ¿qué sentido tenía seguir sufriendo?

Eso reafirmó su decisión.

Andrés y su esposa le debían demasiado. Si se atrevían a darle dinero a Magdalena, ella no se tentaría el corazón.

En cuanto a Grupo León... ¡si no lo quería para ella, entonces lo destruiría!

...

Al día siguiente, Jimena no fue al hospital.

La anciana tampoco preguntó por ella. Al ver el rostro algo demacrado de Josefina, le preguntó:

—Mi niña, ¿no dormiste bien?

Josefina asintió.

—Así es, ayer me quedé trabajando hasta tarde. Estoy muy cansada.

—Tienes que descansar, mija. Si no, tu cuerpo no va a aguantar —le aconsejó su abuela.

Josefina asintió obediente.

—Sí, lo sé. Te haré caso.

Pidió que regresaran las tres enfermeras para que siguieran cuidando a la anciana.

Después de desayunar, se fue a trabajar. Apenas llegó a la empresa, recibió una llamada.

—Bueno, hola, ¿hablo con la señorita León? —preguntó la voz de un hombre joven al otro lado de la línea.

—¿Quién habla? —preguntó Josefina, confundida.

—Me llamo Jaime Ponce. La señora Lidia Suárez me contrató para transferir todas sus propiedades a su nombre. ¿Tiene tiempo ahorita? ¿Le parece bien si nos vemos?

Josefina abrió un poco los ojos. ¡Casi se le olvidaba ese asunto!

De pronto recordó que, antes de enfermarse, su abuela se iba a ir y le había dicho que le dejaría toda su herencia.

Pensándolo bien, era muy probable que su abuela ya supiera de su enfermedad desde antes y por eso había tomado esa decisión.

Josefina sintió un nudo en la garganta y una opresión en el pecho.

Suspiró profundamente antes de responder:

Josefina se quedó muda.

Estaba en completo shock.

¿Su abuela... era tan millonaria?

Ni siquiera la familia León tenía islas privadas, ¿o sí?

¿La familia Gutiérrez tendría?

La verdad, no lo sabía.

Nunca le interesó averiguar de cuánto era la fortuna de los Gutiérrez.

Pero bueno, los Gutiérrez ya le daban igual.

Ahora mismo, con todo lo que iba a heredar, ¡su patrimonio haría pedazos al de la familia León!

Sentía una mezcla de emoción y asombro.

Tomó la pluma y empezó a firmar. Para cuando terminó de rubricar todos los documentos, ya había pasado una hora.

Jaime guardó los papeles con una sonrisa.

—Señorita León, a partir de hoy estoy a su entera disposición. Seguiré administrando sus bienes, aunque claro, si prefiere a alguien más, está en todo su derecho de cambiar de abogado.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte