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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 291

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Emiliano preguntó con una sonrisa:

—¿Cómo ha estado tu abuela últimamente?

—Se está recuperando muy bien —respondió Josefina—. Todavía no te he dado las gracias como se debe. ¿Tienes tiempo esta noche? Te invito a cenar.

—Si me lo pides así, casualmente sí tengo —aceptó Emiliano con gusto—. Vamos por una parrillada, hace mucho que no como una.

—Me parece perfecto.

Tras ponerse de acuerdo, Josefina colgó el celular.

Al atardecer.

Al entrar al restaurante, un aroma delicioso la envolvió por completo. Al girar la cabeza, vio que Emiliano ya había llegado y le hacía señas con la mano.

—Llegaste tempranísimo —comentó Josefina con sorpresa mientras se acercaba y se sentaba frente a él.

Emiliano sonrió levemente.

—¿Aún no te enteras? Benjamín la trae contra mí. Me quitaron de mi puesto en Grupo Paredes y ahora soy un desempleado más.

La expresión de Josefina se volvió seria.

—Todo esto es por haberme ayudado con el divorcio. De verdad te metí en un buen lío.

Pero Emiliano negó con la cabeza.

—No es solo eso. También se acuerda de aquella vez que te ayudé a convencer al doctor William. ¿No te parece que es demasiado rencoroso?

Una mirada fría cruzó por los ojos de Josefina.

—No importa lo que haga, no podrá evitar que me divorcie —aseguró ella.

—¡Esa es la actitud! —Emiliano chasqueó los dedos—. Mientras te mantengas firme, todo lo que he pasado no habrá sido en vano.

Su actitud era muy optimista, pero Josefina sentía una gran culpa. Si no lo hubiera involucrado en sus problemas, Emiliano no estaría pasando por esto.

Al mismo tiempo, sentía un enorme coraje hacia Benjamín.

Si tenía algún problema, que se desquitara con ella. ¿Por qué tenía que irse contra personas inocentes?

¡Se pasaba de la raya!

Llevaron el asador de mesa con los cortes. La carne chisporroteaba intensamente, desprendiendo un aroma irresistible.

Mientras se preparaba un taco, Josefina preguntó:

—Sigo con la duda... ¿cómo le hiciste para convencer al doctor William?

Emiliano la miró con una expresión enigmática.

—¿De verdad quieres saberlo?

—Sí —asintió ella con seriedad.

¿Qué estaba pasando?

¿Acaso Felipe no se había deshecho de las personas que él le había puesto para vigilarla?

¿Cómo sabía que ella estaba ahí?

¿Acaso había mandado a más gente para seguirla?

Por lo visto, iba a tener que pedirle a Felipe que hiciera una buena limpieza.

Cuando llegó frente a él, su rostro ya mostraba total indiferencia.

—¿Se te ofrece algo? —preguntó ella.

Benjamín tiró la colilla y la pisó. Fijó sus profundos ojos en ella y preguntó:

—¿Estuvo buena la parrillada?

Josefina claramente no tenía ganas de platicar con él.

—Ve a probarlo tú mismo y sal de dudas.

Diciendo esto, sacó las llaves y quitó el seguro del coche.

Acto seguido, vio cómo él abría la puerta del copiloto y se subía.

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