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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 440

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La sonrisa desapareció del rostro de Jimena. Dejó escapar un suspiro de decepción y le dijo: “Jose, ¿acaso nunca me consideraste como tu verdadera madre?”

Josefina hizo un esfuerzo titánico para contener la furia que le hervía en la sangre. “A estas alturas, ¿qué sentido tiene fingir? Ve directo al grano. ¿Qué tengo que hacer para que me des el antídoto?”

Doña Anaís soltó un bufido de desdén. “Qué falta de educación. ¡Mocosa malcriada! ¿Así es como le hablas a la madre que te crio?”

“¡A su edad y sinvergüenza! Destruyó una familia en su juventud, se metió en el matrimonio de otros y arruinó la vida de sus hijos, y ahora de vieja sigue sin quedarse tranquila, ¡causando problemas y veneno por todos lados! ¡El karma la va a alcanzar, se lo aseguro!”

Josefina volteó la cabeza abruptamente, fulminando a Anaís con la mirada. ¡Todas las tragedias que había sufrido su abuela a lo largo de su vida eran culpa de esta vieja maldita!

“Tú... ¡¿cómo te atreves a hablarme así?! ¡Qué atrevimiento el tuyo!” Doña Anaís fue tomada totalmente por sorpresa. Su rostro lleno de arrugas se enrojeció por la indignación y la señaló con un dedo tembloroso. “¡Pequeña insolente! ¿Qué antídoto ni qué nada? ¡Lidia debió haber muerto hace mucho!”

“¡Doña Anaís!”

Jimena se apresuró a interrumpirla, luego clavó la vista en Josefina y exclamó: “Jose, no puedes hablarle así. Es doña Anaís, una mayor, y le debes respeto.”

“Si no fuera porque ustedes dos envenenaron a mi abuela, ni siquiera perdería un segundo mirándote a la cara. ¿Y quieres que la respete? ¿Acaso se lo merece?” Josefina se volvió nuevamente hacia Jimena. “Déjense de rodeos. ¿Qué es lo que quieren?”

¡Zas!

Andrés tiró bruscamente la tablet sobre el sofá y finalmente habló: “Transfiere todos los bienes que te dio tu abuela a nombre de tu madre. Además, dile a Benjamín que use sus recursos para encontrar a Magda. Lleva demasiado tiempo desaparecida y estamos muy preocupados por ella.”

Las largas pestañas de Josefina temblaron levemente. Clavó su mirada en Jimena. “¿Ese era todo su gran plan?”

Pensó que lo único que buscaban era forzarla a buscar a Magdalena, ¡jamás imaginó que aún tendrían el descaro de codiciar el patrimonio de su abuela!

Y con un tono gélido, añadió: “Sin embargo, el traspaso de los bienes requiere, por ley, la autorización explícita de la titular.”

Andrés soltó una risa desdeñosa. “No me creas estúpido. Sé muy bien que la abuela ya puso todas sus propiedades a nombre de esta muchacha. Solo basta con que ella firme.”

Pero Benjamín respondió con una calma imperturbable: “Ella dejó todo notariado a través de un bufete de abogados. Fue estipulado mediante un fideicomiso en el que Josefina solo es la administradora temporal de esos bienes y activos. Las únicas que tienen el poder legal para disponer del patrimonio, en última instancia, son la abuela y su nieta biológica.”

El rostro de Andrés se deformó por la ira. “¿Qué dijiste?”

Miró a Josefina con total incredulidad. “¿De verdad te atreviste a dejar eso bajo un fideicomiso notariado?”

Josefina sonrió con sorna. “No soy su nieta biológica, y esas cosas, por derecho, nunca me han pertenecido. Obviamente, tenía que protegerme y asegurar que se hiciera un acta notarial lo antes posible. ¡Lo que nunca imaginé es que ustedes seguirían conspirando como buitres por ese dinero! ¡Qué podrida tienen el alma!”

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