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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 508

Magdalena Salinas estaba jugando con Alberto.

Alberto había tomado una parte del antídoto y ya había despertado, pero estaba sumamente débil. Su carita estaba pálida y apenas tenía energía, por lo que solo podía quedarse acurrucado en los brazos de Magdalena.

El niño se sentía muy mal. Tenía náuseas y le dolía la cabeza, pero no quería separarse de su mamá, así que se guardó las quejas. Tenía miedo de que, si decía algo, su tío lo mandaría directo al hospital y no podría verla más.

Le había costado mucho trabajo poder reunirse con su mamá.

Cuando el mayordomo llegó para avisar que Benjamín quería ver a Magdalena Salinas, Alberto le agarró la mano de inmediato y miró al mayordomo con timidez. —¿Puedo ir con ella?

El mayordomo le respondió con tono suave: —Joven Alberto, si no se siente bien, es mejor que descanse. La señora Magdalena volverá a su lado muy pronto.

Los ojos de Alberto se iluminaron un poco. —¿De verdad?

Él creía que su tío había venido esta vez para echar a su mamá de la casa.

El mayordomo asintió. —Así es, no tiene de qué preocuparse.

Solo entonces Alberto soltó la mano de su madre, un poco más tranquilo.

El corazón de Magdalena Salinas latía con fuerza por el pánico, pero al ver el pálido rostro de Alberto, logró tranquilizarse un poco.

Mientras Benjamín no consiguiera el antídoto, no le haría nada. ¡No tenía por qué tener miedo!

Se puso de pie y bajó las escaleras detrás del mayordomo.

En la sala de estar no solo estaba Benjamín, sino también Cristóbal y una mujer que no conocía.

La mujer le resultaba extrañamente familiar, pero por más que forzaba su mente, no lograba recordar de dónde.

Magdalena miró a Benjamín con desconfianza y preguntó: —¿Para qué me buscabas?

Benjamín respondió con voz neutra: —Siéntate.

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