Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 559

Todos los días, Josefina le preguntaba a Benjamín si había alguna noticia sobre Silvia, pero la respuesta siempre era la misma.

La angustia y la impotencia la consumían por dentro, pero no sabía qué más hacer.

Su única salida era entrenar hasta el agotamiento, forzándose a volverse más fuerte.

Ese día, apenas terminó su entrenamiento y salió del elevador, vio a varias personas entrar por la puerta principal.

Luisa venía sosteniendo a la abuela del brazo, pero a su lado caminaba... ¿Manuel?

¡¿Qué hacía él ahí?!

El ceño de Josefina se frunció de inmediato. Se acercó a ellos y, sin rodeos, le preguntó:

—¿Tú qué haces aquí?

Luisa se apresuró a explicar:

—Josefina, lo que pasa es que salí a pasear con la abuela y nos encontramos con el señor Fuentes. La abuela se puso a platicar con él, y luego él se ofreció a acompañarnos de regreso.

Manuel se acomodó los lentes y dijo con tono sereno:

—Josefina, ¿podemos hablar?

La abuela, con una gran sonrisa en el rostro, intervino alegremente:

—Sí, sí, hablen tranquilos. Yo ya estoy muy cansada, me iré a recostar. Tómense su tiempo.

Josefina se quedó sin palabras.

Luisa acompañó a la abuela hacia su habitación. Al pasar junto a Josefina, la miró con expresión de incertidumbre y confusión.

Josefina le sonrió levemente para hacerle saber que todo estaba bien.

Luego, se volvió hacia Manuel y le dijo con frialdad:

—Salgamos a hablar.

Una vez fuera de Residencial Valle Niebla, ambos caminaban por la acera. Manuel la observó de reojo y rompió el silencio.

—Josefina, has cambiado mucho.

Ella lo miró con cautela y actitud defensiva.

—¿No decías que querías hablar?

Manuel suspiró suavemente.

—Creo que hay un gran malentendido entre nosotros. La última vez que hablamos por teléfono, no logré comprender a qué te referías, así que vine a verte personalmente para aclararlo.

—Si resulta que te acusé injustamente, te pediré perdón por mi actitud.

Manuel negó con la cabeza.

—No será necesario que te disculpes. Entiendo perfectamente por qué estabas asustada. Sin embargo, te aseguro que llegaré al fondo de esto y te daré una explicación.

Dicho esto, dio media vuelta y se marchó.

El incidente ocurrió el mismo día que Josefina había ido a buscarlo. ¿Qué diablos había pasado ese día?

Apenas se alejó, su celular comenzó a sonar. Sus hombres ya tenían algunas pistas.

La mirada detrás de sus lentes se volvió gélida y despiadada.

—Encuentren a esa persona —ordenó.

—Sí, señor.

Josefina lo vio alejarse, aún con el ceño fruncido.

Su reacción no parecía actuada.

¿Acaso realmente lo había juzgado mal?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte