Pero Benjamín respondió sin inmutarse:
—Ese es problema tuyo. Tienes la mente sucia, por eso todo te parece sucio.
Lorena: "..."
¡De verdad le estaban dando ganas de golpearlo!
Benjamín continuó:
—Además, digo la verdad, me están haciendo bullying. Están sentadas aquí mismo y se ponen a chatear por WhatsApp. ¿Creen que porque no veo, tampoco las escucho?
Lorena: "..."
Josefina siguió bebiendo su jugo.
—Jose.
Benjamín la llamó, y su voz incluso sonaba un poco ofendida.
Lorena miró a Josefina y le dijo:
—Mejor búscalo para contentarlo, en serio voy a vomitar.
Josefina suspiró resignada, sacó el celular y tecleó: "Ya que le sacaste tanto dinero, mejor compórtate."
Benjamín curvó los labios.
—Ah, con que de eso estaban hablando. Bueno, tampoco es para tanto. Lo mío es de Jose, así que prácticamente es ella quien te está pagando, puedes gastarlo con confianza.
Lorena torció la boca y lo ignoró. Este hombre tenía un talento increíble para manipular las cosas.
Josefina continuó escribiendo: "Estoy un poco cansada y quiero ver el celular un rato. Puedes ir arriba a descansar o quedarte sentado en silencio ahí, pero no me llames a cada rato, ¿de acuerdo?"
Benjamín asintió, sintiéndose extrañamente ofendido:
—De acuerdo.
Josefina dejó escapar un largo suspiro, sintiendo la presión de tener a alguien pegado como chicle.
De repente entendió por qué a los patanes no les gustaban las novias encimosas.
De verdad era un poco insoportable.

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