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La Nueva Reina del Instituto Águila Real romance Capítulo 11

Justo en ese momento, Pablo entró corriendo a la cafetería buscando a alguien. Al ver a Federico, se acercó de inmediato.

—Oí que el imbécil de Félix golpeó a una chica de nuestro grupo. ¡¿Dónde está?! —preguntó, furioso.

—En el hospital —respondió Federico.

—¡¿Qué?! ¡¿La chica está muy herida?! ¡Ese imbécil está muerto!

—Fue a Félix al que mandaron al hospital. Se rompió la mano.

Pablo se quedó de una pieza.

—¿Eh? ¿Cómo que se la rompió?

—La chica contraatacó.

Pablo abrió los ojos como platos.

—¡No manches! ¿Quién fue tan ruda? ¡¿Tenemos una chica así en nuestro grupo y yo no lo sabía?!

Federico señaló a Rosa.

—Ella.

Pablo se quedó sin palabras.

Rosa abrió la boca para decir algo, pero justo entonces les tocó su turno. La señora de la comida asomó la cabeza con un cucharón en la mano.

Pablo sacó su tarjeta con generosidad.

—¡Yo invito! Y de paso me cuentas cómo fue que contraatacaste.

Los ojos de Rosa se iluminaron.

Pero antes de que pudiera acercar su tarjeta, una mano la detuvo. Con un bip, la tarjeta de Federico pasó por el lector.

—Yo invito —dijo, con un tono ligeramente frío.

Pablo, siendo un despistado, no notó la frialdad en los ojos de Federico. Guardó su tarjeta y sonrió de oreja a oreja.

—¡Ah, qué buena onda!

—No dije que te invitaba a ti —añadió Federico, con la voz aún más gélida.

Pablo se quedó callado.

—Gracias —dijo Rosa, sin saber qué más decir, y empezó a pedir su comida.

Se sentía muy apenada. Federico no solo la había ayudado, sino que ahora le invitaba a comer. Y ella comía bastante, lo que la hacía sentir aún más culpable. Echó un vistazo al saldo que marcaba el lector y casi se desmaya.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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